El Villarreal cierra su participación en la Liga de Campeones con una derrota por 2-0 ante el Bayern de Múnich en un Estadio de la Cerámica que no pudo celebrar una gesta europea. El equipo local, que necesitaba ganar para soñar con los octavos de final, no logró imponer su ritmo a un conjunto alemán que mostró su jerarquía en los momentos decisivos. El Bayern, que ya tenía el primer puesto asegurado, controló el partido sin grandes sobresaltos y selló la eliminatoria con dos goles en la segunda mitad.


El Bayern de Múnich demuestra su poderío en la Cerámica
Los alemanes no tuvieron que forzar su maquinaria para dominar el encuentro. La primera parte fue de estudio, con el Villarreal intentando presionar alto pero sin generar ocasiones claras. Tras el descanso, el Bayern aceleró. Harry Kane abrió el marcador al aprovechar un error defensivo, y Jamal Musiala, que entró desde el banquillo, sentenció el partido con un potente disparo cruzado. El Villarreal se quedó sin ideas para reaccionar y el partido se apagó para los aficionados locales.

Un final amargo cierra la aventura europea amarilla
La eliminación supone un jarro de agua fría para las aspiraciones del club, que confiaba en repetir o superar sus hazañas pasadas en la competición. El equipo de Marcelino García Toral deja el torneo sin ganar en casa, un dato que refleja sus dificultades. Ahora, el foco vuelve a LaLiga, donde debe luchar por meterse en puestos europeos. La afición, que llenó el estadio, se va con la sensación de que una oportunidad se escapó.

Al menos los aficionados del Villarreal pueden consolarse pensando que no tendrán que ver más a Harry Kane esta temporada... en la Champions. En LaLiga, la cosa cambia.