Un experimento controlado en la Estación Espacial Internacional revela que los microbios se comportan de manera diferente en microgravedad. Bacterias y virus bacteriófagos, o fagos, interactúan y evolucionan por caminos que no se observan en la Tierra. Este fenómeno altera incluso cómo progresa una simple infección viral. Los científicos analizan estos procesos para comprender las reglas que rigen la adaptación microbiana en un entorno tan extremo.


La microgravedad redefine la interacción entre bacterias y fagos

En condiciones de ingravidez, la presión evolutiva sobre ambos organismos cambia de forma radical. La manera en que los fagos infectan a las bacterias y cómo estas se defienden o adaptan parece seguir una lógica distinta. Este escenario único permite a los investigadores presenciar una carrera armamentística microbiana bajo reglas nuevas, lo que ofrece una perspectiva sin precedentes sobre la evolución.

Los hallazgos espaciales pueden impulsar nuevas biotecnologías

Entender estos mecanismos de adaptación no solo satisface una curiosidad científica fundamental. El conocimiento que se genera puede servir para diseñar nuevas estrategias en diversos campos. Por ejemplo, puede inspirar el desarrollo de terapias más efectivas o mejorar los procesos para producir compuestos útiles en la industria, usando los principios descubiertos en este laboratorio orbital.

Quizás la próxima gran innovación en medicina no venga de un laboratorio terrestre, sino de una placa de Petri que flotó a 400 kilómetros de altura.