Los incendios forestales continúan arrasando varias regiones de Chile por tercer día consecutivo, en una crisis que las autoridades describen como sin precedentes. Las llamas, avivadas por una intensa ola de calor y fuertes vientos, han consumido vastas extensiones de bosque y vegetación seca. El gobierno central ha declarado el estado de catástrofe en múltiples zonas para movilizar todos los recursos disponibles. Los servicios de emergencia trabajan sin descanso mientras miles de personas han tenido que evacuar sus hogares ante el avance implacable del fuego.


Poblados enteros quedan destruidos por las llamas

La magnitud de la devastación es extrema, con informes que confirman que poblados enteros han quedado completamente destruidos. Las comunicaciones y el acceso por carretera a varias áreas afectadas se encuentran cortados, lo que complica las labores de evaluación y rescate. Los hospitales de la zona reciben a personas con quemaduras y problemas respiratorios. Las imágenes satelitales muestran una columna de humo denso que se extiende cientos de kilómetros sobre el océano Pacífico.

La comunidad internacional ofrece su apoyo a Chile

Varios países ya han ofrecido enviar ayuda, incluyendo aviones cisterna, equipos de bomberos especializados y suministros de primera necesidad. El presidente chileno ha agradecido el apoyo y ha subrayado que la prioridad absoluta es salvar vidas y controlar los focos activos. Los meteorólogos no prevén un cambio significativo en las condiciones climáticas que favorecen la propagación del fuego, lo que mantiene la alerta máxima en todo el centro-sur del país.

La ironía de que un evento así ocurra mientras se debaten políticas climáticas a nivel global no pasa desapercibida, aunque ahora el foco está en apagar el fuego literal, no el figurativo.