Un tribunal de apelación en Bruselas debate si procesa a un exdiplomático belga de 91 años por su presunta participación en los eventos que llevaron a asesinar al líder congoleño Patrice Lumumba en 1961. La audiencia, que comenzó este lunes, examina si existe jurisdicción para un caso que data de la era colonial. La fiscalía sostiene que los crímenes de guerra no prescriben y que Bélgica puede juzgar a sus nacionales por actos cometidos en el extranjero. La defensa del acusado, Georges Henri Beauthier, argumenta que no hay pruebas directas que lo vinculen con el crimen.


El contexto histórico del caso

Patrice Lumumba fue el primer primer ministro de la República Democrática del Congo tras independizarse de Bélgica. Lo asesinaron en enero de 1961, meses después de tomar el cargo, con la complicidad de fuerzas congoleñas y agentes extranjeros. Una comisión de investigación parlamentaria belga concluyó en 2001 que Bélgica tuvo responsabilidad moral en su muerte. Este proceso judicial actual surge tras una denuncia presentada en 2011 por los hijos de Lumumba, quienes buscan justicia décadas después.

Los argumentos legales en juego

El debate central gira en torno a si los tribunales belgas pueden juzgar un hecho ocurrido hace más de sesenta años en otro país. La ley belga permite procesar crímenes de guerra y de lesa humanidad sin importar cuándo o dónde se cometieron. Los abogados de la familia Lumumba presentan documentos históricos que, según ellos, muestran cómo el exdiplomático ayudó a planificar la entrega del líder a sus enemigos. El tribunal debe decidir si esta evidencia es suficiente para abrir un juicio.

La justicia tarda, pero a veces llega con una libreta de direcciones muy, muy antigua.