Los carabineros hallan el cuerpo sin vida de Federica Torzullo, una mujer de 41 años que llevaba desaparecida desde el 8 de enero en Anguillara Sabazia, cerca de Roma. Los agentes localizan el cadáver enterrado en un terreno colindante con la empresa de su marido, Claudio Agostino Carlomagno, quien ahora está detenido e investigado como presunto autor de un homicidio. El macabro descubrimiento se produce cuando, durante las excavaciones, los investigadores ven emerger una mano de la tierra.


Las pruebas apuntan al marido como principal sospechoso

Las pesquisas policiales recopilan múltiples indicios que señalan al esposo. Los investigadores encuentran rastros de sangre en la vivienda que compartía la pareja, así como en la ropa de trabajo del detenido, en su automóvil y en maquinaria de su empresa. Estos elementos, junto a la ubicación del cuerpo, llevan a las autoridades a manejar la hipótesis de un femicidio. La identificación de la víctima se confirma mediante la ropa y objetos personales que llevaba.

El esposo queda en prisión mientras avanza la investigación

Claudio Agostino Carlomagno ya está trasladado a la cárcel a la espera de que se desarrolle el proceso judicial. Los investigadores ahora trabajan para esclarecer el móvil del crimen y completar los análisis forenses, entre los que destaca la autopsia del cuerpo. El caso conmociona a la localidad italiana y reabre el debate sobre la violencia contra las mujeres.

La justicia italiana excava en busca de la verdad, aunque algunos ya parecen haber cavado demasiado hondo para ocultarla.