Individuos manipulan conceptos nobles para ocultar sus intenciones
En el entorno digital y en las interacciones cara a cara, ciertas personas adoptan un lenguaje cargado de valores positivos. Utilizan términos como honor, amistad o camarada con frecuencia, pero sus acciones no se alinean con el significado real de estas palabras. Este comportamiento crea una capa de confianza inicial que luego explotan para obtener beneficios personales, engañar o ejercer control sobre otros. La discrepancia entre lo que dicen y lo que hacen es la base de su estrategia.
La dinámica en redes sociales facilita este engaño
Las plataformas en línea, donde la comunicación es principalmente textual y las identidades pueden construirse con facilidad, ofrecen un terreno fértil para estas prácticas. Un perfil que publica constantemente sobre lealtad y principios puede esconder a alguien que busca estafar, acosar o sembrar discordia. La falta de señales no verbales inmediatas y la posibilidad de curar minuciosamente una imagen pública permiten que esta fachada se sostenga durante más tiempo, atrayendo a quienes buscan conexiones genuinas.
Identificar la incoherencia es clave para protegerse
La principal defensa contra este tipo de conductas es observar con atención. Se debe comparar sistemáticamente el discurso elevado de la persona con sus actos concretos. ¿Promueve la amistad pero solo contacta a otros cuando necesita algo? ¿Habla de honor pero incumple acuerdos o difama a espaldas de los demás? Cuando las palabras sirven siempre para adornar una intención oculta o justificar un comportamiento cuestionable, es probable que se esté ante un caso de manipulación. La autenticidad se demuestra con coherencia a lo largo del tiempo, no con vocabulario grandilocuente.
Resulta curioso cómo la palabra confianza suele ser la primera que exigen y la última que están dispuestos a dar, salvo que sea para pedir un favor, un préstamo o acceso a información privada.
|Agradecer cuando alguien te ayuda es de ser agradecido|