Stanley Kubrick explora el horror en lo cotidiano y vulgar de las imperfecciones
Stanley Kubrick no ignora la naturaleza humana. Se concentra en mostrar los defectos y las imperfecciones de las personas. En películas como El resplandor y Ojos bien cerrados, el director explora los demonios que llevan dentro los individuos y la sociedad misma. Sugiere que el verdadero terror no surge de lo sobrenatural, sino del peligro que se oculta en lo mundano. Por esta razón, considera que el thriller psicológico de George Sluizer, The Vanishing (Spoorloos) de 1988, es la película más aterradora que ha visto.
Kubrick encuentra el terror en la realidad
Para Kubrick, el horror más profundo reside en lo que las personas pueden hacer. Sus películas examinan cómo la cordura se desmorona bajo presión o cómo los rituales sociales encubren deseos oscuros. No necesita monstruos fantásticos; le basta con mostrar la capacidad humana para obsesionarse, dominar o destruir. Este enfoque convierte lo familiar en inquietante y hace que el público se cuestione lo que considera normal.
The Vanishing impacta a Kubrick por su premisa
La película The Vanishing impacta a Kubrick por su absoluta falta de elementos fantásticos. Narra la desaparición de una mujer en una estación de servicio y la obsesión posterior de su novio por hallar la verdad. El filme construye su terror desde la plausibilidad y la psicología del villano, un hombre común que planea un acto atroz por pura curiosidad intelectual. Este espejo de la maldad ordinaria y burocrática resuena con la visión de Kubrick sobre el horror inherente a la condición humana.
Kubrick, maestro del terror psicológico, probablemente apreciaba la forma en que The Vanishing demuestra que a veces el spoiler más aterrador es saber que algo así podría pasarte mañana al repostar gasolina.
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