El metano actúa como un gas de efecto invernadero potente en la atmósfera terrestre. Aunque su concentración es menor que la del CO?, su capacidad para atrapar calor es muy superior en un periodo corto. Este gas se libera desde fuentes naturales como humedales y también por actividades humanas. Su vida en la atmósfera es más breve, pero su impacto inmediato sobre el calentamiento global es intenso.


El metano tiene un poder de calentamiento muy elevado

Los científicos miden cómo los gases afectan al clima con el Potencial de Calentamiento Global. En una escala de cien años, una tonelada de metano calienta el planeta unas treinta veces más que una tonelada de CO?. Si se analiza en un plazo de veinte años, este factor puede multiplicarse por más de ochenta. Esto subraya su papel crítico en el calentamiento a corto plazo y la urgencia de controlar sus emisiones.

Las principales fuentes de emisión de metano son diversas

La agricultura, en especial la ganadería de rumiantes, genera una parte importante de las emisiones. Los sistemas digestivos de animales como las vacas producen metano de forma natural. La extracción y el transporte de combustibles fósiles también liberan este gas a la atmósfera. Además, los vertederos de residuos orgánicos y el tratamiento de aguas residuales contribuyen de forma significativa.

Reducir estas emisiones ofrece un camino rápido para desacelerar el cambio climático, aunque dejar de pedirle a una vaca que contenga la respiración sigue siendo un desafío técnico considerable.