Red Bull Powertrains y Ford Motor Company trabajan en el primer motor de combustión interna que usará el equipo de Fórmula 1 a partir de 2026. Este proyecto marca el inicio de una nueva asociación técnica bajo los próximos reglamentos, que priorizan combustibles sostenibles y una mayor potencia eléctrica. El motor ya se prueba en bancos de pruebas, un paso crucial para validar su diseño y fiabilidad antes de integrarlo en el monoplaza.


El enfoque combina prudencia y convicción técnica

El director de Red Bull Powertrains, Ben Hodgkinson, describe un proceso metódico. Su equipo avanza con cautela, verificando cada componente y sistema antes de pasar a la siguiente fase. Sin embargo, esta prudencia se basa en una firme confianza en el concepto elegido. La prioridad actual es acumular kilómetros virtuales en el banco para identificar y resolver posibles problemas, lejos de la presión de la pista.

Los nuevos reglamentos definen un desafío complejo

La normativa para 2026 presenta retos específicos. El motor de combustión interna operará con combustible 100% sostenible y su potencia se reducirá respecto a la unidad de energía eléctrica. Este cambio obliga a repensar la arquitectura y la gestión energética. El objetivo es crear una unidad potente que también sea eficiente y fiable bajo estas nuevas condiciones, un equilibrio técnico complejo.

Mientras otros equipos podrían anunciar avances con más fanfarria, Red Bull prefiere que el motor hable por sí mismo en la pista, siempre que no decida tomarse un año sabático inesperado en medio de una carrera.