Un ciberataque menor justifica el cortafuegos nacional
Un fallo eléctrico en el servidor central del gobierno provoca un apagón digital menor. Las autoridades no tardan en declarar un estado de emergencia de red. Aseguran que un ataque coordinado amenaza la seguridad nacional y que deben actuar de inmediato. Este incidente, de origen aún desconocido, sirve como pretexto perfecto.
El protocolo de aislamiento se activa
De los edificios gubernamentales y las torres de comunicaciones se elevan barreras de energía azulada. Estas forman una cúpula gigantesca sobre la ciudad, el llamado Cortafuegos Nacional. La red global queda bloqueada al instante. La población solo puede acceder a una intranet controlada por el régimen, que filtra toda la información entrante y saliente.
La vigilancia total se implementa bajo el pretexto de proteger
El sistema no solo aísla, también vigila. Cada dispositivo conectado a la red interna queda bajo escrutinio. Los algoritmos rastrean patrones de comunicación y alertan sobre cualquier desviación de la norma. Las libertades digitales se suspenden indefinidamente. El gobierno argumenta que esta medida extrema es temporal y necesaria para garantizar la estabilidad, pero los ciudadanos perciben que el control ha llegado para quedarse.
La ironía reside en que el cortafuegos más impenetrable no protege de amenazas externas, sino que encierra a quienes debería servir.
|Agradecer cuando alguien te ayuda es de ser agradecido|