La ciudad de Palma se postula para el título de Capital Europea de la Cultura, un reconocimiento que valora su rico patrimonio y su vibrante escena cultural actual. Su candidatura se basa en una identidad que mezcla historia y modernidad, donde conviven monumentos centenarios con una creación artística contemporánea dinámica. Este proyecto no solo busca celebrar su cultura, sino también plantear debates necesarios sobre cómo gestionar el turismo y promover la sostenibilidad desde un enfoque europeo.


La capital histórica muestra un legado arquitectónico diverso

El centro de Palma conserva un notable patrimonio que abarca desde la imponente Catedral de la Almudaina, de estilo gótico, hasta el casco antiguo de trazado medieval y edificios modernistas. Esta herencia arquitectónica no es un museo estático, sino el escenario donde se desarrolla la vida cultural de la ciudad. Los palacios restaurados acogen museos y centros de arte, lo que permite que el pasado dialogue constantemente con las expresiones creativas del presente.

Su proyección cultural reflexiona sobre el Mediterráneo y el futuro

Más allá de su patrimonio, Palma destaca por una escena cultural activa que incluye festivales de música, ferias de arte contemporáneo y una programación teatral variada. Su posición en el Mediterráneo le otorga una perspectiva única para explorar temas de movilidad, identidad y encuentro entre culturas. La candidatura europea pretende amplificar esta voz, posicionando a la ciudad como un laboratorio donde pensar cómo evolucionar el modelo turístico hacia uno más responsable y enriquecedor para residentes y visitantes.

Quizás el mayor reto sea lograr que, tras el título, los residentes no tengan que pedir cita para ver su propia ciudad entre tantos visitantes culturales.