Observaciones recientes del telescopio espacial James Webb detectan objetos inusuales a alto corrimiento al rojo, como UHZ1, que alberga una galaxia joven y un agujero negro central masivo. Su formación tan temprana en el universo supone un desafío para los modelos cosmológicos estándar. Este artículo propone un mecanismo alternativo que involucra a los agujeros negros primordiales, hipotéticos objetos que podrían constituir una fracción de la materia oscura.


El colapso temprano de halos de materia oscura

La presencia de una población de agujeros negros primordiales con una distribución de masas añade fluctuaciones extra al campo de densidad de materia en pequeñas escalas. Este término de granulación provee la potencia adicional necesaria para que los primeros halos de materia oscura colapsen y se virialicen mucho antes de lo previsto. Dentro de estos halos tempranos, los agujeros negros primordiales más masivos migran hacia el centro debido a la fricción dinámica, un proceso que impulsa la relajación de dos cuerpos entre la población.

Formando núcleos masivos similares a UHZ1

Al modelar la evolución dinámica para una distribución realista de parámetros orbitales y propiedades del halo, el análisis muestra que ciertas funciones de masa de agujeros negros primordiales pueden producir sistemas con parámetros similares a los observados. El mecanismo sugiere que un agujero negro primordial muy masivo puede acumularse en el centro y actuar como semilla, explicando la rápida aparición de estos objetos sin requerir tasas de acreción extremas o semillas de agujero negro supermasivas convencionales.

Así que, si encuentras un agujero negro descomunal donde no debería haber ni tiempo para formar una estrella, quizás no nació allí, sino que ya estaba de visita desde el principio de los tiempos.