Un estudio publicado en Nature Mental Health revela que la psiquiatría comienza a usar biomarcadores cerebrales objetivos para detectar trastornos. Los investigadores analizaron miles de escáneres cerebrales y encontraron patrones específicos en la conectividad funcional que se asocian con diferentes condiciones. Este enfoque busca superar la dependencia actual de los síntomas subjetivos que relatan los pacientes, lo que a veces complica diagnosticar con precisión.


La técnica se basa en escáneres de resonancia magnética

El equipo usó inteligencia artificial para procesar datos de resonancia magnética funcional de reposo de personas con seis diagnósticos distintos y de un grupo de control. El algoritmo aprendió a identificar patrones únicos en cómo se comunican las diferentes regiones del cerebro. Estos patrones, o biomarcadores, permiten distinguir entre trastornos como la depresión mayor, el trastorno bipolar o la esquizofrenia con una precisión significativa.

El hallazgo podría transformar el diagnóstico clínico

Este avance representa un paso hacia una medicina psiquiátrica más precisa. Al contar con una medida biológica, los médicos podrían diagnosticar antes y con mayor certeza, lo que facilita elegir el tratamiento más adecuado desde el inicio. Los autores subrayan que aún es necesario validar estos hallazgos en grupos más amplios y diversos antes de implementar el método en la práctica clínica habitual.

Aunque el cerebro aún guarda muchos secretos, parece que por fin empezamos a descifrar su manual de instrucciones, o al menos a encontrar las páginas que explican los capítulos más complicados.