El CES 2026 exhibe una nueva generación de robots humanoides con inteligencia artificial. Estas máquinas demuestran habilidades físicas avanzadas, como caminar con estabilidad y manipular objetos con destreza. Sin embargo, su propósito práctico en entornos laborales o domésticos sigue sin definirse con claridad. Los prototipos lucen impresionantes en los stands, pero la industria aún debe resolver cómo integrarlos de manera útil y económica.


La destreza física avanza más rápido que la aplicación real

Los desarrolladores perfeccionan la locomoción bípeda y la coordinación mano-ojo, logrando movimientos fluidos y naturales. Los robots pueden saludar, servir una bebida o sostener herramientas sin problemas. Esta evolución técnica es notable, pero contrasta con la falta de un nicho específico donde superen a máquinas más simples y baratas. La búsqueda de una tarea que justifique su complejidad y coste es el principal desafío.

El enfoque actual prioriza la demostración sobre la utilidad

Muchas presentaciones se centran en capacidades genéricas o en el mero espectáculo, como bailar o mantener conversaciones básicas. Esto refleja una fase de experimentar y captar la atención del público y los inversores. Las empresas exploran sectores como la logística, la atención al cliente o la asistencia, pero sin un caso de uso dominante y convincente. La tecnología avanza, pero su verdadero trabajo aún está por asignar.

Mientras, algunos asistentes a la feria bromean preguntando si estos humanoides podrían al menos ocuparse de montar los stands para el próximo año.