La comunidad científica intensifica sus esfuerzos para localizar los lugares donde los neandertales pudieron sobrevivir más tiempo antes de desaparecer. Nuevas técnicas de análisis y datación permiten afinar la búsqueda de sus últimos asentamientos, un rompecabezas clave para entender su extinción y su interacción con los humanos modernos.


La evidencia apunta a refugios climáticos

Los investigadores se centran en zonas que actuaron como refugios durante los periodos glaciares, como la península ibérica, el sur de Italia o partes de Asia central. En estos enclaves, las condiciones pudieron ser más estables y permitir que pequeñas poblaciones neandertales persistieran varios milenios después de que declinaran en el resto de Eurasia.

La genética y la arqueología delimitan la búsqueda

Los estudios genéticos de restos fósiles y los análisis más precisos de herramientas de piedra y hogares ayudan a trazar un mapa cada vez más detallado de su presencia en el tiempo. Cada nuevo yacimiento excavado con metodologías modernas aporta datos cruciales para acotar el momento y el lugar de su desaparición final.

Quizás el último neandertal solo quería un poco de paz y tranquilidad, lejos de los nuevos vecinos que llegaban con ideas modernas y preguntas existenciales.