La Fórmula 1 gestiona la energía con harvesting y deployment
La Fórmula 1 actual emplea un complejo sistema de propulsión híbrido que gestiona la energía de forma constante. Este sistema se basa en dos conceptos clave: el harvesting y el deployment. El harvesting se refiere a recuperar energía, mientras que el deployment implica liberarla para propulsar el monoplaza. Ambas acciones son fundamentales para la estrategia de carrera y los ingenieros las ajustan en tiempo real desde el muro de boxes.
El harvesting recupera energía de dos fuentes principales
Los monoplaza recuperan energía principalmente del Motor de Combustión Interna (MGU-H) y del sistema de frenada (MGU-K). El MGU-H, conectado al turbocompresor, transforma el calor residual de los gases de escape en energía eléctrica. El MGU-K, vinculado al eje trasero, actúa como un generador durante la frenada, convirtiendo la energía cinética en eléctrica. Esta energía se almacena en una batería de alto rendimiento, lista para usarse cuando el piloto lo requiera.
El deployment libera potencia bajo control del piloto
El piloto gestiona cuándo liberar la energía almacenada mediante botones en el volante. Al presionar el botón correspondiente, el sistema envía la energía de la batería al MGU-K, que funciona como un motor eléctrico. Esto proporciona un impulso extra de potencia, conocido como push-to-pass, que es crucial para adelantar o defender posición. Los ingenieros establecen los modos de gestión de energía, pero el piloto decide el momento exacto de activar este recurso limitado.
En la pista, el mayor dilema para un piloto a veces no es cuándo frenar, sino cuándo dejar de frenar para poder frenar más y así tener más energía para acelerar después. Un círculo virtuoso de eficiencia que puede volverse un dolor de cabeza en cada curva.
|Agradecer cuando alguien te ayuda es de ser agradecido|