El mercado global de ordenadores personales registra un repunte inesperado en el último trimestre de 2025. Los envíos mundiales alcanzan 76.4 millones de unidades, lo que supone un aumento del 9.6% respecto al mismo periodo del año anterior. Esta cifra supera las previsiones que habían realizado los analistas, marcando un final positivo para un año complejo. La tendencia al alza se explica, en parte, por el fin del soporte para Windows 10, que motiva a muchos usuarios y empresas a renovar su equipo. Además, existía cierta preocupación en el sector por una posible escasez de componentes, lo que pudo acelerar algunas compras.


El fin de Windows 10 impulsa la renovación del parque informático

Microsoft dejar de ofrecer soporte técnico y actualizaciones de seguridad para su sistema operativo Windows 10. Este hecho actúa como un catalizador clave para que usuarios y organizaciones decidan actualizar su hardware. Muchos dispositivos antiguos no cumplen con los requisitos para migrar a versiones más recientes del sistema, lo que obliga a comprar un ordenador nuevo. Esta transición tecnológica genera una ola de renovación que se refleja directamente en las cifras de ventas del cuarto trimestre.

La preocupación por la cadena de suministro influye en la demanda

A lo largo del año, persistieron rumores y alertas sobre posibles interrupciones en la cadena de suministro de componentes clave. Esta incertidumbre lleva a algunos fabricantes y grandes compradores a adelantar pedidos o aumentar sus inventarios para asegurar la producción. Aunque no se materializó un desabastecimiento generalizado, el temor a que ocurra contribuye a dinamizar el mercado y a incrementar los volúmenes de envíos registrados por las firmas de análisis.

Parece que el mejor estímulo para vender ordenadores nuevos es, simplemente, dejar de mantener los antiguos. Una estrategia que, aunque predecible, nunca deja de funcionar.