Los flex dañados causan fallos en los mandos de la Nintendo Switch Lite
La Nintendo Switch Lite integra sus controles de forma permanente, lo que la hace más compacta pero también más sensible a ciertos problemas internos. Los cables flexibles, o flex, son finas tiras de plástico que conectan los joysticks y los botones con la placa base principal. Estos componentes son cruciales para que la consola registre cada pulsación y movimiento del stick analógico.
Un flex roto provoca que los controles dejen de responder
Si uno de estos cables flexibles se daña, ya sea por un desgaste prolongado o durante un intento de reparación, el componente que conecta deja de funcionar por completo. A diferencia del modelo estándar, donde se pueden cambiar los mandos Joy-Con, en la Lite un flex defectuoso puede inutilizar un botón específico o incluso un joystick entero. El problema suele manifestarse como una falta total de respuesta en los controles, sin importar cuánto se presione el botón o se mueva el stick.
Reparar un flex requiere precisión y componentes específicos
Solucionar este fallo implica desmontar la consola por completo para acceder a la placa base y a los conectores de los flex. El proceso exige herramientas especializadas, como destornilladores de estrella y palancas de apertura, y mucha paciencia para no dañar otros componentes. En la mayoría de los casos, es necesario sustituir el cable flexible dañado por uno nuevo, ya que intentar reparar el original rara vez da un resultado fiable. Este recambio debe ser específico para el modelo Lite y para la pieza concreta que ha fallado.
Así que, si tu Lite decide que el botón B ahora es decorativo o que el joystick izquierdo prefiere quedarse quieto, es muy probable que un flex esté pidiendo un relevo. Un recordatorio de que, a veces, lo más compacto también es lo más delicado de arreglar.
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