En las impresoras 3D, el sensor de filamento es un componente que vigila el paso del material plástico. Su función principal es detectar cuando el filamento se termina o cuando se produce una obstrucción que impide que avance. Al identificar este problema, la impresora puede pausar automáticamente el trabajo para que el usuario pueda reponer o liberar el material, evitando así que la pieza se estropee por falta de plástico. Este sistema aporta una capa de seguridad y autonomía al proceso de imprimir.


El sensor funciona con un interruptor mecánico o un detector óptico

Existen dos tipos principales de sensores. Los mecánicos emplean un interruptor o palanca que el filamento presiona al pasar; si el material deja de fluir, el interruptor cambia de estado y envía la señal de alerta. Los sensores ópticos, por otro lado, usan un haz de luz infrarroja que el filamento interrumpe; cuando el haz se restablece porque no hay material, el sensor activa la alarma. Ambos sistemas se conectan a la placa controladora de la impresora, que procesa la señal y decide pausar.

Los fallos comunes incluyen falsas alarmas y falta de detección

Los problemas frecuentes con este sensor son las falsas alarmas, donde la impresora se detiene aunque haya filamento, y los fallos por no detectar, donde la impresora continúa a pesar de un atasco real. Estos errores suelen deberse a una mala calibración, a que el sensor está sucio o desalineado, o a que los cables están flojos o dañados. Para solucionarlo, se debe limpiar el camino del filamento, verificar y ajustar la posición del sensor, y asegurar todas las conexiones eléctricas. En el firmware de la impresora, a veces es necesario activar o configurar correctamente la función del sensor.

A veces, el sensor más fiable es el que mira fijamente la impresora con una taza de café en la mano, listo para intervenir manualmente ante el más mínimo crujido sospechoso.