La impresora Phrozen Sonic Mega 8K resuelve un desafío técnico clave de las pantallas grandes. Su pantalla LCD de 15 pulgadas genera una fuerza de succión muy alta entre la placa de construcción y la película FEP del tanque. Para vencer esta fuerza sin dañar el modelo, la máquina no solo eleva la placa, sino que también inclina el tanque de resina en un ángulo preciso. Este movimiento mecánico, conocido como peel-off o despegue, separa la capa recién curada de la película de manera controlada y uniforme. Aunque este método protege la impresión y asegura su éxito, introduce una pausa operativa en cada ciclo de capa.


El proceso de inclinación agrega tiempo por capa

Este paso adicional de inclinar el tanque y luego regresarlo a su posición horizontal suma segundos a cada capa. En una impresión con miles de capas, estos segundos se acumulan y el tiempo total de impresión aumenta de forma notable. Por eso, la velocidad que sugiere su pantalla 8K de alta resolución no se traduce directamente en impresiones rápidas. El tiempo que gana al exponer capas grandes de una vez, lo invierte en ejecutar el movimiento de despegue. Es un intercambio de diseño entre fiabilidad mecánica y velocidad bruta de impresión.

Optimizar los parámetros puede mitigar el impacto

El usuario puede ajustar ciertos parámetros en el laminador para reducir el efecto en el tiempo total. Aumentar el grosor de capa dentro de lo razonable disminuye el número total de capas. Configurar velocidades de elevación y descenso más altas, siempre que la resina lo permita, acorta la duración de cada movimiento. También ayuda usar resinas fluidas y con poca viscosidad, ya que requieren menos fuerza para despegar. Aunque el mecanismo de inclinación siempre estará presente, afinar estos valores permite exprimir al máximo el potencial de la máquina.

Quienes priorizan la velocidad pura a toda costa quizás prefieran sistemas que usan fuerzas lineales más simples. Sin embargo, para quienes valoran que sus impresiones grandes no fallen por un despegue brusco, este mecanismo es el precio a pagar. Al final, es preferible esperar un poco más a que la impresión termine, que esperar eternamente a que una impresión fallida se limpie del tanque.