Too Like the Lightning explora una utopía futura
La novela de Ada Palmer se desarrolla en el siglo XXV, donde la humanidad organiza su sociedad en Hives o colmenas tras abolir las naciones y las religiones monoteístas. Esta paz global se fractura cuando aparece un niño con el poder de animar objetos inanimados, un evento que desencadena una conspiración que amenaza los cimientos de ese mundo.
La sociedad se enfrenta a lo inexplicable
Aunque la trama no aborda directamente los ovnis, la obra profundiza en cómo una civilización avanzada procesa y lidia con fenómenos que desafían su comprensión racional. La capacidad del niño funciona como un catalizador que obliga a los personajes a cuestionar los límites entre lo natural, lo divino y lo tecnológico, temas que también interesan a la ufología.
Su estilo narrativo imita la prosa del siglo XVIII
Palmer escribe con una voz que emula a los filósofos de la Ilustración, lo que genera una lectura densa y cargada de debates filosóficos. Esta elección estilística, poco común en la ciencia ficción moderna, busca que el lector perciba los dilemas morales y políticos del futuro con la misma profundidad con que se analizaban en el pasado.
La ironía reside en que, para imaginar un futuro tan complejo, la autora decidió mirar atrás y adoptar la voz de un narrador del siglo XVIII, como si Diderot o Voltaire hubieran conseguido una máquina del tiempo.
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