El Auditorio de Tenerife conserva un diseño inacabado
El Auditorio de Tenerife Adán Martín es un edificio icónico que define el perfil de Santa Cruz. Su característica cubierta curva, que evoca una ola o un ala, se ha convertido en su seña de identidad. Sin embargo, el proyecto que Santiago Calatrava concibió inicialmente era más complejo y simétrico. La obra que se construyó entre 1997 y 2003 representa solo una parte de la idea original del arquitecto.
La visera simétrica que el presupuesto eliminó
El diseño premiado en 1991 presentaba dos grandes elementos estructurales. La famosa cubierta que hoy vemos estaría equilibrada por una segunda estructura idéntica, una visera simétrica que completaría la forma. Esta segunda ala no se planteó como un elemento móvil, sino como un componente fijo que aportaba equilibrio visual y cerraba la composición arquitectónica. Durante el desarrollo del proyecto, y para ajustarse a las limitaciones económicas, se decidió prescindir de esta pieza.
Un icono funcional pero estructuralmente distinto
El auditorio funciona plenamente como espacio cultural y acústico. Su interior alberga dos salas principales y cumple con todos los requisitos técnicos. No obstante, desde un punto de vista estructural y formal, el edificio permanece inacabado respecto a la visión de su autor. Esta circunstancia genera un contraste entre su éxito como símbolo de la isla y la percepción de que es una obra que no llegó a completarse como se imaginó.
Quizás por eso, cuando el viento sopla fuerte desde el mar, algunos imaginan que el auditorio intenta desplegar su ala gemela perdida, completando por fin el gesto arquitectónico que quedó congelado en los planos.
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