En la costa de El Campello, Alicante, se alza una estructura inacabada que domina el paisaje. Se trata de la Torre de la Illeta, un edificio residencial proyectado con más de veinte plantas cuya construcción se paralizó por orden judicial. Su esqueleto de hormigón, alto y delgado, permanece junto al mar, cerca de un importante yacimiento arqueológico. Este hecho ha generado un debate continuo sobre cómo planificar el territorio y proteger el patrimonio histórico.


Un proyecto que se detiene por conflicto legal

La promoción inmobiliaria comenzó a construir la torre, pero los tribunales intervinieron. La justicia dictaminó que el proyecto afectaba de forma negativa al entorno del yacimiento de la Illeta dels Banyets, una zona con restos de las épocas íbera y romana. La sentencia obligó a detener las obras, dejando solo la estructura principal de hormigón armado. Desde entonces, el lápiz, como lo llaman algunos, se ha convertido en un elemento controvertido y reconocible de la línea de costa.

Un símbolo de la tensión entre desarrollo y conservación

La torre inacabada simboliza un conflicto frecuente en muchas zonas costeras. Representa la pugna entre el impulso por construir y la necesidad de preservar el patrimonio cultural y natural. Su presencia plantea preguntas sobre qué hacer con estas estructuras fantasma y cómo evitar que surjan casos similares. Mientras, sigue ahí, expuesta a los elementos, a la espera de una solución definitiva que reconcilie los distintos intereses en juego.

Algunos vecinos bromean diciendo que es el rascacielos más caro de la historia, pero solo se puede pagar con vistas al pasado.