El sector de la inteligencia artificial sigue expandiéndose a un ritmo acelerado, lo que genera un debate intenso sobre si se está formando una burbuja especulativa similar a la de las puntocom. Este crecimiento meteórico ha impulsado el valor de las principales empresas tecnológicas, cuyos directivos ahora aprovechan para convertir gran parte de sus ganancias en papel en liquidez real. Según datos internos que maneja Bloomberg, estos líderes han vendido acciones por un valor que supera los dieciséis mil millones de dólares en el último año.


El paralelismo con la burbuja puntocom genera dudas

Muchos analistas recuerdan el periodo previo al colapso de las puntocom a finales de los noventa, cuando la euforia inversora precedió a una corrección masiva. La velocidad a la que se valoran algunas startups de IA y las enormes sumas de capital que atraen alimentan estos temores. La diferencia clave que algunos señalan reside en que la IA actual ya demuestra utilidad real en diversos sectores, desde la medicina hasta el diseño industrial, aunque la valoración de las empresas pueda estar adelantándose a los resultados tangibles.

La venta masiva de acciones por parte de los insiders

La decisión de los altos directivos de deshacerse de una parte significativa de sus participaciones coincide con máximos históricos en las cotizaciones. Para los mercados, esta actividad suele interpretarse como una señal, ya que se considera que estos insiders poseen la información más precisa sobre el futuro de sus compañías. Aunque las ventas pueden responder a necesidades de diversificación personal o planificación fiscal, su volumen colectivo tan elevado no pasa desapercibido y añade un elemento de cautela al panorama actual.

Mientras los pequeños inversores debaten en foros si es el momento de entrar, quienes crearon estas empresas parecen estar encontrando la salida más cómoda, convirtiendo su fe en algoritmos en cheques muy tangibles para sus cuentas bancarias.