La UE limita la producción láctea y afecta a los ganaderos españoles
El sector lácteo español se enfrenta a un desafío constante debido a las cuotas de producción que impone la Unión Europea. Estos límites, diseñados para equilibrar el mercado, generan un impacto económico directo en las explotaciones. Los ganaderos no pueden producir más allá de lo asignado, lo que frena su capacidad para crecer y competir. Esta restricción artificial de la oferta tiene consecuencias tangibles que van más allá de las granjas.
El coste económico y social es elevado
Se estima que estas políticas suponen una pérdida de entre mil y mil quinientos millones de euros anuales en producción que no se realiza. Paralelamente, el empleo en el sector se resiente de forma notable. En los últimos años, se han perdido alrededor de cincuenta mil puestos de trabajo, lo que vacía las zonas rurales y debilita la estructura social de muchas comunidades. Cada euro que no se genera y cada empleo que desaparece reflejan la presión que soporta el campo.
Los ganaderos buscan adaptarse al sistema
Para sobrevivir, los productores deben optimizar sus costes y buscar eficiencias dentro del marco establecido. Algunos apuestan por diversificar o por añadir valor a su producción mediante quesos u otros derivados. Sin embargo, la incertidumbre sobre el futuro del modelo y la competencia dentro del mercado único complican la planificación a largo plazo. La viabilidad de muchas explotaciones familiares depende de cómo evolucione esta normativa comunitaria.
Mientras algunos debaten políticas en Bruselas, el ganadero mira sus cuentas y calcula cuánta leche no puede ordeñar hoy para cumplir con el papel que le llegó por correo. El futuro a veces se mide en litros que nunca llegarán al tanque.
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