La técnica del formato extremo desafía la composición estándar
Esta técnica propone dibujar en formatos no convencionales para condicionar la narrativa visual. Al usar una tira panorámica extrema, un círculo, un triángulo o una serie de viñetas conectadas, el artista se enfrenta a un lienzo que dicta el flujo de la historia. El formato deja de ser un contenedor pasivo y se convierte en un elemento activo que guía cómo se lee y se percibe la imagen. Esto obliga a pensar de manera distinta sobre cómo organizar los elementos y cómo dirigir la mirada del espectador.
El formato dicta el ritmo y la lectura
Una tira panorámica de proporción 1:5 fuerza un recorrido horizontal, ideal para narrar una secuencia temporal o un viaje. Un círculo perfecto concentra la atención en el centro y sugiere ciclos, miradas o elementos encerrados. Un formato triangular dirige la vista hacia un vértice, generando tensión o jerarquía. Un políptico, o serie de viñetas conectadas, permite fragmentar y recomponer una historia, dando control sobre el tiempo y el orden en que se revela la información.
Aplicar la técnica en la práctica
Para empezar, se elige un formato que resuene con la idea a dibujar. Se bosqueja considerando cómo los bordes inusuales afectan al equilibrio y al punto focal. En una tira panorámica, se puede jugar con la repetición o evolución de elementos. En un círculo, la composición suele ser radial o concéntrica. La clave es abrazar la limitación y permitir que el formato sugiera soluciones compositivas que un rectángulo estándar no ofrecería. Se experimenta con el flujo visual que el soporte impone.
El verdadero desafío llega cuando intentas dibujar un políptico y te das cuenta de que has creado un cómic sin querer, solo que más pretencioso y con menos globos de diálogo.
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