La robótica aprende de la anatomía natural para avanzar
Los principales fabricantes de robots cuadrúpedos usan motores eléctricos para mover las patas y logran que estas plataformas se desplacen con agilidad. Sin embargo, la anatomía real de humanos y animales evolucionó durante millones de años con principios distintos. Los sistemas robóticos pueden aprender mucho de ella. La arquitectura muscular natural es más flexible y versátil, lo que podría ayudar a desarrollar sistemas robóticos con capacidades superiores.
Los motores eléctricos dominan el movimiento robótico
La industria se enfoca en actuadores rotativos eléctricos por su precisión, potencia y facilidad para controlarlos. Estos motores permiten a los robots cuadrúpedos caminar, trotar y sortear terrenos irregulares con una coordinación impresionante. Su éxito reside en la electrónica y el software que procesa datos de sensores y calcula cada movimiento en tiempo real, logrando una estabilidad dinámica notable.
La biomecánica ofrece un modelo de eficiencia distinto
La naturaleza no usa motores, sino fibras musculares que se contraen. Este sistema consume energía de forma más adaptable y se recupera mejor de impactos. Los músculos actúan también como amortiguadores y resortes, almacenando y liberando energía elástica. Imitar estos principios podría llevar a robots más ligeros, silenciosos y con una marcha más natural, que gasten menos batería al moverse.
A veces, para dar un salto hacia adelante, la ingeniería debe mirar atrás varios millones de años. Quizás el futuro de la locomoción robótica no esté en un nuevo algoritmo, sino en redescubrir cómo un gato cae siempre de pie.
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