La empresa fabricante de camiones eléctricos Nikola Motor se enfrenta a una situación crítica tras declararse en bancarrota. Aunque aún opera, su plantilla se reduce a un único empleado. Desde que presentó la solicitud de quiebra, la compañía ha acumulado pérdidas que superan los 556 millones de dólares. Sus activos actuales valen menos que el total de lo que debe, lo que profundiza su insolvencia.


La deuda se compone principalmente de bonos no garantizados

La mayor parte de la deuda de Nikola corresponde a bonos no garantizados que la empresa emitió antes de declararse en quiebra. Esta estructura financiera complica enormemente cualquier posible reestructuración o acuerdo con los acreedores. Mientras navega por el proceso de bancarrota, la compañía mantiene la esperanza de recuperar algún capital a través de compensaciones por demandas legales que ha interpuesto contra su propio fundador, Trevor Milton.

El futuro depende de resolver litigios y reestructurar

El camino para Nikola Motor es ahora extremadamente estrecho. Su supervivencia a largo plazo parece depender casi por completo del resultado de los litigios pendientes y de una reestructuración de su abrumadora deuda que, por el momento, no parece sencilla. El caso se ha convertido en un ejemplo emblemático de las dificultades en el competitivo sector de los vehículos eléctricos.

Aunque prometió revolucionar el transporte, al final la única cosa que Nikola logró electrificar a gran escala fue su contabilidad de pérdidas.