El cementerio de Nuestra Señora de la Almudena en Madrid alberga una de las leyendas urbanas más persistentes de la ciudad. Se trata de la aparición de un fantasma femenino conocido como la tapada. Este espíritu vaga por las calles del camposanto, especialmente cerca del Panteón de Hombres Ilustres, y su rasgo más distintivo es un velo que siempre cubre su rostro. Los relatos populares cuentan que busca la tumba de un amor que perdió o que lamenta una traición que sufrió en vida, lo que explicaría su eterna pena y su presencia en ese lugar.


El origen de la historia se pierde en el tiempo

No existe un registro histórico que verifique la identidad de esta mujer o los hechos que la llevaron a convertirse en una leyenda. La narración se transmite de forma oral y ha ido sumando detalles con el paso de los años y los testimonios de quienes afirman haberla visto. El cementerio, por su gran extensión y antigüedad, genera un ambiente propicio para que florezcan este tipo de relatos, mezclando el miedo natural a la muerte con el misterio de lo sobrenatural.

Los avistamientos describen una figura espectral y silenciosa

Los testigos que dicen haberse encontrado con la entidad coinciden en describir una figura vestida de negro o con ropas antiguas, que se desliza sin hacer ruido entre las tumbas y los cipreses. El momento más común para estos supuestos encuentros es el atardecer o la noche, cuando la penumbra y el silencio dominan el recinto. Nunca se le ha visto el rostro, y rara vez interactúa con los vivos, limitándose a aparecer y desaparecer entre las sombras.

Aunque algunos visitantes nocturnos juran haber sentido un frío repentino o visto moverse un velo entre las lápidas, la experiencia más común es salir del cementerio con una historia que contar, más que con una prueba tangible. Al final, buscar un fantasma con velo en la oscuridad puede hacer que confundas una estatua con una aparición, o que tu propia sombra te dé un susto de muerte.