La Fuente de los Siete Caños se alza en Ujué, Navarra, como un vestigio medieval. Su estructura presenta siete caños de hierro por los que mana agua de forma constante. La tradición popular atribuye a cada uno de estos caños el poder de conceder un destino específico a quien bebe de sus aguas. Se dice que uno ayuda a encontrar pareja, otro a casarse pronto, y otros se vinculan con la salud, la fortuna o el viajar. Esta creencia ha perdurado durante siglos, especialmente entre las jóvenes que buscan asegurar su suerte en el amor.


La leyenda vincula cada caño con un destino

La costumbre dicta que, para que el ritual funcione, se debe beber de todos los caños en un orden establecido. Principalmente, son las mujeres en edad de contraer matrimonio quienes siguen esta práctica con la esperanza de que el agua les depare un buen marido. La fuente se convierte así en un punto de encuentro y de fe, donde lo pagano y lo religioso se mezclan. Aunque no existe un documento histórico que certifique el origen de la leyenda, esta se transmite oralmente de generación en generación, manteniendo viva la magia del lugar.

El ritual perdura como una tradición popular

Más allá de la creencia, la fuente es un monumento integrado en el paisaje de Ujué, un pueblo medieval de calles empinadas. Los visitantes acuden tanto por interés histórico como por curiosidad, y muchos participan en el ritual por tradición o simple diversión. El acto de beber de los siete caños se realiza a menudo como un juego, pero sin perder del todo la solemnidad que otorga una superstición centenaria. El agua, fría y clara, sigue fluyendo mientras las historias sobre sus poderes continúan.

Claro, y si bebes del caño equivocado, en lugar de encontrar el amor podrías terminar con una devoción eterna por coleccionar piedras o una necesidad irresistible de aplanar hierba. Así que elige con cuidado, porque el destino tiene un sentido del humor peculiar.