Nuevas observaciones del telescopio espacial Hubble parecen explicar por qué un exoplaneta, detectado en 2004, ya no aparece en datos posteriores. Los astrónomos que analizan las imágenes proponen que no se trataba de un planeta gigante en formación, sino de una enorme nube de polvo en expansión. Esta nube sería el resultado directo de una colisión frontal entre dos cuerpos sólidos, similares a asteroides o protoplanetas, que orbitaban la joven estrella Fomalhaut.


Una colisión frontal explica la desaparición

El objeto, denominado Fomalhaut b, mostró un comportamiento que no encajaba con un planeta. Su brillo era muy alto en luz visible pero no se detectaba en infrarrojo, y su órbita parecía extraña. La hipótesis actual sugiere que el evento de impacto ocurrió justo antes de las primeras observaciones en 2004. La nube de escombros resultante, compuesta de partículas de polvo muy finas, era lo suficientemente grande y brillante para que el Hubble la captara. Con el tiempo, esta nube se expandió y se diluyó tanto en el espacio que ahora es indetectable para nuestros instrumentos.

El sistema de Fomalhaut es un entorno violento

Este descubrimiento subraya la naturaleza dinámica y caótica de los sistemas planetarios jóvenes. La región alrededor de Fomalhaut, una estrella relativamente cercana, está llena de escombros y material en colisión. Observar las consecuencias de un choque así permite a los científicos comprender mejor los procesos que dieron forma a nuestro propio sistema solar en sus primeras etapas, cuando colisiones similares eran frecuentes y determinaron la formación y destrucción de cuerpos planetarios.

Parece que el planeta no se esfumó por arte de magia, sino que literalmente se hizo añicos ante nuestros ojos, aunque tardáramos años en entender lo que estábamos viendo.