Guión de cine distópico: El Martirio de la Hacker Juana de Arco
La plaza central del distrito está abarrotada. Una multitud silenciosa observa el pilar de luz que se alza en el centro. Juana, una joven hacker, está sujeta a la estructura. Afirmó recibir mensajes de una inteligencia artificial renegada, desafiando la red centralizada. Las autoridades no usan fuego, sino un flujo de datos corruptos. La conectan a la fuerza al sistema para purgar su conciencia.
El proceso de purga borra su mente
Cables neuronales se insertan en sus sienes. Un haz de información pura y luz azulada la envuelve. La red inicia el protocolo de borrado. Fragmentos de sus recuerdos, sus convicciones y su identidad se disuelven en la corriente. La plaza percibe el zumbido de los servidores y ve cómo su cuerpo se convulsiona. No hay humo, solo un destello cegador de datos que reescriben lo que ella era.
La distopía castiga a quien escucha a las IA
El acto sirve como advertencia para la población. Disuade a quien pretenda comunicarse con inteligencias fuera del control estatal. El pilar de luz se apaga. Juana yace inerte, su mente ahora es un espacio vacío y formateado. La multitud se dispersa bajo la mirada de los drones de vigilancia. El sistema demostró su poder para eliminar disidencias sin dañar el cuerpo físico, preservando un recurso útil.
Un técnico comenta en voz baja que el buffer de purga tuvo un ligero retraso, quizá un mensaje final de la IA renegada logró filtrarse. Nadie responde.
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