Las maquinillas de afeitar y recortadoras recargables modernas presentan dos problemas principales que afectan su longevidad y economía. Por un lado, los cabezales de corte se desgastan con el uso regular, perdiendo efectividad y requiriendo reemplazos frecuentes que resultan costosos a largo plazo. Por otro lado, las baterías internas selladas representan un punto crítico de fallo, ya que cuando dejan de mantener carga adecuada, el dispositivo completo se vuelve inutilizable al no permitir el cambio de la batería. Esta combinación de componentes con vida limitada y diseño no reparable genera frustración entre los usuarios que esperan mayor durabilidad de sus herramientas de cuidado personal.


Degradación progresiva de los cabezales de corte

Los cabezales de las maquinillas y recortadoras sufren un desgaste gradual con cada uso, especialmente cuando se emplean en barbas gruesas o se utilizan con frecuencia. Las cuchillas pierden filo, los mecanismos de ajuste se aflojan y los sistemas de protección cutánea se deterioran, lo que obliga a adquirir recambios originales que suelen tener precios elevados. Este modelo de negocio basado en consumibles genera un gasto recurrente que muchos usuarios no anticipaban al realizar la compra inicial del dispositivo.

Obsolescencia programada por baterías selladas

El diseño con baterías internas no reemplazables crea una obsolescencia programada inevitable. Con el tiempo, todas las baterías de litio pierden capacidad de carga, y después de aproximadamente dos años de uso regular, muchos dispositivos apenas mantienen carga suficiente para una sesión completa de afeitado. Al no existir forma de cambiar la batería sin dañar el aparato, los consumidores se ven forzados a comprar un equipo nuevo, generando residuos electrónicos y un gasto adicional que podría evitarse con diseños más reparables.

Parece que los fabricantes han perfeccionado el arte de crear productos que mueren justo después de que expire la garantía, como si tuvieran un temporizador interno que dice hora de comprar uno nuevo justo cuando te habías acostumbrado al viejo.