Los fabricantes de dispositivos como Microsoft Surface y los iPads recientes optan por el uso de adhesivos industriales fuertes para ensamblar sus productos, lo que hace casi imposible reemplazar componentes como la batería o el SSD sin causar daños graves a otras partes. Esta práctica reduce la reparabilidad y aumenta los costos para los usuarios, quienes a menudo se ven obligados a acudir a servicios profesionales o, en el peor de los casos, a desechar el dispositivo. La falta de accesibilidad a piezas internas no solo afecta la longevidad del hardware, sino que también genera preocupaciones ambientales debido al aumento de residuos electrónicos.


Impacto en la sostenibilidad y los derechos del consumidor

La dificultad para reparar estos dispositivos limita la capacidad de los usuarios de mantener sus equipos funcionales por más tiempo, contradiciendo los principios de sostenibilidad que muchas empresas promueven. Organizaciones como iFixit han criticado esta tendencia, señalando que los adhesivos fuertes impiden reparaciones básicas y obligan a un ciclo de consumo más rápido. Además, los consumidores pierden el control sobre sus propios dispositivos, ya que las opciones de reparación independiente se vuelven inviables, lo que puede llevar a monopolios en el mercado de servicios.

Alternativas y movimientos hacia la reparabilidad

En respuesta, han surgido movimientos como el derecho a reparar, que abogan por leyes que obliguen a los fabricantes a diseñar productos más accesibles y proporcionar manuales y piezas de repuesto. Algunas compañías están comenzando a adoptar diseños modulares o uso de tornillos en lugar de adhesivos, pero aún es una minoría. La presión de los consumidores y las regulaciones gubernamentales podrían impulsar cambios, aunque el progreso es lento y enfrenta resistencia de la industria tecnológica.

Es irónico que en una era donde se promueve la innovación y la durabilidad, muchos dispositivos estén diseñados para fallar o ser irreparables, convirtiendo lo que debería ser una simple sustitución de batería en una misión imposible que requiere herramientas especializadas y un toque de suerte para no romper todo por el camino.