El videojuego Dead Island 2 se desarrolló con Unreal Engine 4. El estudio Dambuster Studios modificó este motor para crear el sistema FLESH. Este sistema procesa el desmembramiento y el gore de forma procedural. Los zombis presentan capas de piel, músculo y hueso que reaccionan a los daños. El entorno de Los Ángeles, llamado HELL-A, muestra una iluminación solar y reflejos que se implementaron con cuidado.


El sistema FLESH define la interacción con los enemigos

La tecnología central del juego es el sistema FLESH. Este sistema permite que la carne y los huesos de los zombis se dañen de manera realista. Cada golpe puede desgarrar la piel, mostrar el músculo y finalmente fracturar el hueso. La reacción no es una animación predefinida, sino que se genera según el tipo e intensidad del ataque. Esto hace que cada combate tenga un resultado visual distinto.

Varias herramientas de desarrollo completaron el proyecto

Además de Unreal Engine 4, el equipo usó Maya o 3ds Max para modelar, y ZBrush para esculpir los detalles de los personajes y el entorno. Para el sonido, integraron FMOD, lo que ayudó a diseñar los efectos de audio viscerales que acompañan al sistema de daño físico. La combinación de estas herramientas permitió construir un mundo cohesivo donde la violencia extrema es un elemento técnico y narrativo clave.

Quizás el mayor logro técnico sea hacer que despedazar zombis se perciba como un proceso metódico y casi artesanal, donde cada herramienta deja una huella anatómica precisa y grotescamente educativa.