La selección croata de balonmano regresa a casa con la medalla de bronce del Europeo, pero el ambiente festivo se enrarece por un conflicto entre instituciones. Los jugadores y su Federación pidieron que el cantante Marko Perkovi Thompson, una figura asociada al nacionalismo, actuara en la recepción oficial en Zagreb. El Ayuntamiento de la capital, gobernado por la oposición, rechazó organizar un acto con él, alegando que su ideología divide a la ciudadanía.


El Gobierno central interviene y organiza el acto con Thompson

Ante el bloqueo municipal, el Gobierno nacional, de distinto signo político, decide intervenir. El Ejecutivo asume la organización del homenaje en la plaza principal de la ciudad, la Plaza Ban Jelai, e incluye al polémico cantante en el programa. Las autoridades centrales defienden que actúan legalmente para respetar el deseo de los deportistas y celebrar su éxito, un logro que consideran de todo el país.

El alcalde acusa al Gobierno de instrumentalizar el deporte

El alcalde de Zagreb, Tomislav Tomaševi, responde con duras críticas. Acusa al Gobierno de instrumentalizar el deporte con fines políticos y de violar la autonomía local al imponer un acto en un espacio público municipal sin su consentimiento. Desde el Ejecutivo se replica que el evento es una celebración de estado y que corresponde al gobierno central gestionarlo. La medalla, en lugar de unir, evidencia la profunda grieta política en Croacia.

Mientras los jugadores muestran su bronce, los políticos discuten sobre quién tiene derecho a organizar la fiesta y poner la música, dejando en un segundo plano el logro deportivo.