En el Strip de Las Vegas, un esqueleto de acero se alza como un recordatorio de la ambición que la crisis financiera de 2008 truncó. Se trata de Echelon Place, un complejo de casino, hotel y centro comercial valorado en 4.800 millones de dólares. Las obras avanzaban a buen ritmo cuando el colapso económico global obligó a paralizar todo. La estructura, que ya dominaba el paisaje, quedó congelada en el tiempo, un fantasma de acero y hormigón en el corazón del entretenimiento mundial.


El esqueleto que permaneció durante años

El esqueleto del proyecto, que incluía las bases para varios hoteles y un gran centro de convenciones, permaneció intacto pero inactivo durante años. Se convirtió en una curiosidad y un símbolo de la recesión para residentes y turistas. Mientras la ciudad a su alrededor se recuperaba, Echelon Place seguía siendo una zona vallada y silenciosa, un vacío en la bulliciosa Strip. Los planes originales, que prometían miles de habitaciones y una nueva zona de ocio, parecían condenados al olvido.

Un nuevo propietario rediseña el complejo

La situación cambió cuando la empresa Genting Group compró el sitio en 2013. La compañía malasia decidió no retomar el proyecto original, sino desarrollar un concepto completamente nuevo sobre la estructura existente. Así nació Resorts World Las Vegas, un complejo que aprovechó parte del trabajo ya ejecutado pero con un diseño y una marca distintos. Este nuevo proyecto finalmente abrió sus puertas en 2021, dando un nuevo propósito al solar que durante tanto tiempo estuvo estancado.

El esqueleto de Echelon Place se convirtió en una atracción no oficial, un recordatorio físico de que incluso en Las Vegas, la casa no siempre gana.