El parque de atracciones Six Flags New Orleans, ubicado en Luisiana, permanece cerrado y abandonado desde el año 2005. El huracán Katrina inundó por completo las instalaciones y causó daños estructurales tan graves que la empresa decidió no reabrirlo. Las atracciones, que incluyen montañas rusas y otras estructuras de entretenimiento, ahora se oxidan lentamente a la intemperie mientras la vegetación del pantano las reclama. Este espacio, que antes llenaba de visitantes, ahora presenta un silencio absoluto, roto solo por el viento y la fauna local. El estado de abandono es total y el sitio se ha convertido en un símbolo de la devastación que dejó el huracán.


El paisaje actual tiene un aspecto postapocalíptico

La combinación de estructuras industriales en descomposición y la naturaleza que invade cada rincón crea una escena surrealista. Los colores brillantes de las atracciones se han desvanecido bajo el sol y la humedad, dejando una paleta de marrones, naranjas oxidados y verdes musgos. El agua estancada en las zonas bajas refleja los esqueletos de las montañas rusas, duplicando su imagen decadente. Este entorno visualmente potente atrae a fotógrafos urbanos y a curiosos, aunque el acceso está oficialmente prohibido por razones de seguridad. La atmósfera espectral domina el lugar, especialmente durante el atardecer.

El parque abandonado sirve como plató cinematográfico

Su estética única ha llamado la atención de productoras de cine y televisión, que lo han utilizado como escenario para varias películas. El lugar puede simular con facilidad un mundo postapocalíptico o una ciudad devastada por una catástrofe, lo que ahorra a los estudios tener que construir sets desde cero. Algunas producciones han tenido que estabilizar ciertas estructuras para poder filmar de forma segura, pero en general el decorado ya está listo. Esta segunda vida como plató es, irónicamente, la única actividad económica que genera el sitio desde su cierre.

Quizás la atracción más aterradora ahora sea el silbido del viento a través de los hierros retorcidos, una experiencia inmersiva que nadie pagaría por vivir.