Una vasta tormenta invernal, denominada Winter Storm Fern, se extiende desde las Montañas Rocosas hacia el noreste del país. Este fenómeno meteorológico prepara para afectar potencialmente a entre 200 y 230 millones de personas con nieve intensa, lluvia que se congela al caer y temperaturas árticas. Las autoridades han emitido alertas y declarado estado de emergencia en al menos catorce estados y Washington D.C., mientras movilizan recursos para mantener las carreteras y los servicios de emergencia operativos.


El impacto previsto en infraestructura y movilidad

Los meteorólogos esperan que se acumule nieve de hasta unos treinta centímetros y se forme hielo peligroso, lo que puede paralizar ciudades importantes y causar cortes en el suministro eléctrico. El sistema de transporte aéreo ya sufre interrupciones, con miles de vuelos cancelados. Zonas que no están acostumbradas a este frío extremo se enfrentan a condiciones particularmente difíciles durante el fin de semana. La combinación de capas de hielo y nieve representa un riesgo serio para la infraestructura y la movilidad en una gran parte del territorio nacional.

Las medidas de preparación y respuesta

Los equipos de emergencia trabajan para preparar las carreteras con antelación y tienen listos generadores para responder a posibles apagones. Se insta a la población a evitar viajar a menos que sea estrictamente necesario, a abastecerse de suministros básicos y a preparar sus hogares para las bajas temperaturas. Los gobiernos estatales y locales coordinan esfuerzos para gestionar la situación, enfocándose en proteger a los grupos más vulnerables y en mantener abiertas las rutas esenciales.

Mientras algunos almacenan leña y comida, otros revisan por enésima vez si su vehículo tiene cadenas para las ruedas, un accesorio que quizás nunca pensaron necesitar.