Un equipo de investigadores descubre en una red de cuevas del norte de Arabia Saudí, cerca de Arar, un conjunto de restos de guepardos que conservan tejidos de forma excepcional. El hallazgo incluye siete ejemplares con piel y pelo, junto a los huesos de decenas de individuos más. Este fenómeno no resulta de una momificación intencionada, sino que se trata de un caso raro de conservación natural en mamíferos de gran tamaño. El estado de los restos permite estudiar con detalle una población de esta especie, que desapareció de la península arábiga hace décadas.


El proceso natural que conservó los especímenes

Las condiciones específicas de la cueva, con una atmósfera seca y estable, facilitaron que los cadáveres se desecaran antes de que pudieran descomponerse por completo. Este proceso, conocido como momificación natural, es poco común en animales de este tamaño en climas desérticos. Los investigadores señalan que el microclima en el interior de la cavidad actuó como una cámara de desecación, preservando piel, músculos y otros tejidos blandos durante un periodo que aún se determina.

El valor científico del descubrimiento

Este depósito natural funciona como un archivo biológico único. Los científicos pueden ahora extraer ADN y analizar isótopos estables de los tejidos conservados. Estos datos ayudan a reconstruir la genética, la dieta y el entorno en el que vivieron estos guepardos. El estudio aporta información concreta sobre la última población autóctona de la región, lo que ayuda a comprender mejor las causas que llevaron a su extinción local.

Parece que estos guepardos eligieron un lugar tan seco para descansar que hasta su pelaje se negó a descomponerse, ofreciendo a la ciencia un regalo inesperado tras décadas de ausencia.