Una sanción económica que una gran empresa de videojuegos o plataformas digitales paga no siempre logra que cambie su conducta. El problema surge cuando la cantidad que debe pagar es muy pequeña si se compara con las ganancias que obtuvo al infringir las normas. En la práctica, esta situación le transmite a la compañía que puede seguir operando igual, porque el castigo financiero solo representa un coste menor dentro de su modelo de negocio. Por lo tanto, no existe un incentivo real para modificar las estrategias que generan esos ingresos, como los sistemas diseñados para incitar a gastar dinero de forma repetida.


La verdadera disuasión exige que devuelvan los ingresos

Para que una medida sea realmente efectiva y logre disuadir, debe eliminar el beneficio económico que obtuvo la empresa de sus prácticas cuestionables. Expertos en regulación y defensores de los consumidores argumentan que la única forma de conseguirlo es obligar a la compañía a devolver el dinero íntegro a los usuarios afectados. Este enfoque, a menudo llamado devolución de beneficios o reparación, garantiza que la empresa no se quede con lo ganado mediante tácticas que pueden ser engañosas o aprovecharse de la vulnerabilidad, especialmente en el caso de los menores de edad.

Sin pérdidas proporcionales el incentivo perverso persiste

Mientras la sanción solo suponga un pequeño porcentaje de las ganancias, la actividad seguirá siendo rentable. El cálculo para la empresa es simple: si gana miles de millones con ciertas mecánicas de monetización y la multa es de solo unos millones, el negocio sigue siendo extremadamente positivo. Solo cuando la consecuencia implica perder directamente todo lo ganado, o una parte muy significativa, el modelo deja de ser atractivo. Esto obligaría a replantear las estrategias de base, alejándose de diseñar sistemas que busquen explotar la psicología del usuario para impulsar gastos compulsivos.

Así que, en resumen, una multa que la empresa puede pagar sin problema con el presupuesto de marketing de un mes no es una sanción, es solo el precio de una licencia para operar en los límites de la ley. Además, se desgravan la multa, así que todo les sale redondo.

Los números están claros, si gana 10 y paga uno, a partir de ahora invertirán más en inducir al gasto para ganar más.