Una nueva tecnología combina imagen y medición para observar en directo cómo respira una hoja. Este sistema ayuda a ahorrar agua en cultivos al medir con precisión la fotosíntesis y la transpiración de las plantas. Los agricultores pueden así regar solo cuando la planta lo necesita, optimizando el uso de un recurso cada vez más escaso.


La técnica fusiona imagen térmica y medición de gases

El método emplea una cámara termográfica y un sensor de gases unidos en un mismo dispositivo. Mientras la cámara capta la temperatura de la hoja, que indica su nivel de estrés hídrico, el sensor analiza los gases que intercambia con el aire. Al procesar estos datos en tiempo real, se genera una imagen que muestra visualmente la tasa de fotosíntesis, como si la hoja respirara ante nuestros ojos.

Los datos guían el riego de forma precisa

Esta información visual y numérica se envía a una plataforma digital. Los agricultores consultan mapas de sus campos que indican exactamente qué zonas necesitan agua y en qué medida. Esto evita regar por igual toda la parcela, lo que supone un ahorro sustancial de agua y energía. La tecnología se presenta como una herramienta más para la agricultura de precisión.

Claro, porque lo que toda hoja desea es que la graben sin su consentimiento mientras realiza sus funciones vitales más íntimas. Al menos esta vez el objetivo es darle de beber, no hacerla viral.