La comunidad gallega se enfrenta a una situación meteorológica marcada por la inestabilidad. Las precipitaciones son generalizadas y persistentes, acompañadas de rachas de viento que pueden ser fuertes, especialmente en las zonas costeras y de mayor altitud. El ambiente es notablemente frío para la época, con temperaturas que no logran recuperarse durante el día. La vertiente atlántica es la más expuesta, donde existe una probabilidad significativa de que las lluvias se intensifiquen y puedan ser localmente fuertes. Se recomienda precaución en desplazamientos y actividades al aire libre.


La vertiente atlántica concentra la mayor actividad

La fachada occidental de Galicia, desde la Costa da Morte hasta las Rías Baixas, es la que soporta el mayor impacto de este temporal. Allí, el viento del suroeste o oeste empuja con fuerza las masas nubosas cargadas de humedad del Atlántico, lo que provoca que las lluvias sean más intensas y continuadas. Este flujo marítimo también impide que las temperaturas suban, manteniendo una sensación térmica aún más baja debido al efecto combinado del viento y la humedad. En el interior y en la vertiente cantábrica, aunque las lluvias están presentes, suelen ser menos copiosas.

Previsiones y recomendaciones de seguridad

Los modelos meteorológicos indican que esta situación se mantendrá durante las próximas horas. Se espera que el viento amaine ligeramente al anochecer, pero las lluvias persistirán. Es aconsejable evitar zonas forestales y riberas de ríos debido al riesgo de desprendimientos o crecidas súbitas. En carretera, es fundamental aumentar la distancia de seguridad, reducir la velocidad y prestar atención a la posible aquaplaning y a la caída de ramas. Para la navegación, se desaconseja totalmente salir a la mar.

Solo un gallego puede considerar lluvia persistente un simple orballo que no impide salir a dar un paseo.