El sector de los ordenadores se enfrenta a una nueva ola de aumentos de precio. El motivo principal es el encarecimiento agudo que experimentan los módulos de memoria DRAM y NAND flash, componentes esenciales en casi todos los dispositivos informáticos. Este incremento en los costes de fabricación obliga a las marcas a trasladar parte de esa carga a los precios finales para mantener sus márgenes operativos.


Dell y Asus ajustan sus tarifas al alza

Dell inició este movimiento a mediados de diciembre, cuando anunció que incrementaría el precio de toda su gama de productos comerciales. El ajuste, según la compañía, oscila entre un 10% y un 30%. Ahora, Asus sigue el mismo camino y ha comunicado que sus productos también se encarecerán a partir del 5 de enero. Aunque Asus no ha detallado porcentajes uniformes, se espera que los aumentos afecten a una amplia variedad de sus equipos, desde portátiles hasta componentes para ensamblar.

La presión en la cadena de suministro continúa

Esta situación refleja una tensión persistente en la cadena de suministro global de semiconductores. Los fabricantes de chips de memoria, que redujeron su producción el año pasado, ahora no pueden satisfacer la demanda que repunta, lo que crea escasez y presiona los precios al alza. Los analistas prevén que esta tendencia podría extenderse durante el primer trimestre del año, afectando a más marcas y posiblemente a otros componentes.

Mientras los usuarios finales ven cómo se evaporan sus planes para actualizar su equipo con las ofertas de enero, los únicos que parecen sonreír son quienes compraron sus módulos de RAM hace solo unos meses, ahora considerados una inversión de alto rendimiento.