En el corazón de Bilbao surge un relato que desconcierta a los vecinos, un niño solitario que aparece en el Parque de las Cruces durante las tardes brumosas. Los testigos coinciden en describir a un pequeño con ropa de otra época, siempre absorto en sus juegos como si el mundo a su alrededor no existiera. Lo peculiar sucede cuando alguien intenta acercarse para preguntarle si necesita ayuda, pues en ese instante la figura infantil se desvanece sin dejar rastro, como si nunca hubiera estado allí.


Testimonios de encuentros inexplicables

Los relatos se repiten con sorprendente coherencia entre personas que no se conocen, describiendo al niño jugando con una pelota antigua o correteando entre los árboles. Lo que comienza como una escena normal se transforma en algo inquietante cuando el pequeño levanta la mirada y, antes de que el observador pueda pronunciar palabra, comienza a difuminarse hasta desaparecer por completo. Algunos aseguran haber sentido un descenso brusco de temperatura en el momento de la desaparición, mientras otros juran haber escuchado risas infantiles que provenían de direcciones imposibles.

Investigaciones y explicaciones tentativas

Aunque las autoridades descartan cualquier situación de peligro real, el fenómeno ha atraído la atención de investigadores de lo paranormal y curiosos por igual. Las hipótesis van desde una aparición fantasmal hasta algún tipo de proyección residual del pasado, aunque ninguna explica satisfactoriamente por qué múltiples personas han vivido experiencias idénticas. El parque mantiene su rutina diaria, pero ahora con ese matiz misterioso que transforma un espacio público común en escenario de lo extraordinario.

Quizás el verdadero misterio no es el niño que desaparece, sino por qué los adultos insisten en interrumpir su juego cuando claramente prefiere jugar solo.