El modelo de negocio de los consumibles médicos y la obsolescencia programada

El modelo de negocio de los consumibles médicos y la obsolescencia programada
En el ámbito de la salud personal, dispositivos como glucómetros y tensiómetros han popularizado el autocontrol. Sin embargo, detrás de su aparente accesibilidad se esconde un sistema comercial que genera polémica. El costo real no está en el aparato, a menudo regalado o muy económico, sino en los consumibles exclusivos que requiere para funcionar, creando un vínculo perpetuo entre el usuario y la marca. 🩺
La trampa de la dependencia en los consumibles
Este modelo, similar al de las impresoras y sus cartuchos, se basa en la venta recurrente de elementos como tiras reactivas o sensores específicos. Una vez comprado el dispositivo inicial, el paciente queda cautivo de un solo proveedor para sus repuestos, ya que la compatibilidad es cerrada. Esto traslada el gasto sustancial a largo plazo al consumidor, quien, por necesidad de gestionar su condición, debe aceptar estos términos. La economía del paciente crónico se ve así sometida a un flujo constante de pagos predecible para el fabricante.
Mecanismos clave de este modelo:- Precio bajo del dispositivo principal: Estrategia inicial para captar usuarios y asegurar una base de clientes.
- Consumibles de marca exclusiva: Diseñados para no ser compatibles con otros fabricantes, eliminando la competencia.
- Necesidad médica continua: El usuario no puede dejar de adquirirlos, ya que son esenciales para el monitoreo de su salud.
Te conviertes en un suscriptor vitalicio de tiras reactivas, con la amenaza constante de que tu 'servicio' sea cancelado, dejándote con un dispositivo que solo sirve como pisapapeles tecnológico.
La obsolescencia inducida y el impacto ambiental
El problema se intensifica con la descatalogación de consumibles o la salida de nuevos modelos. Un aparato técnicamente operativo se vuelve obsoleto de la noche a la mañana, forzando al usuario a un nuevo desembolso. Esta práctica, percibida como obsolescencia programada, no solo representa un costo adicional injustificado, sino que contribuye masivamente a la generación de residuos electrónicos. Los argumentos sobre mejoras en precisión o tecnología a menudo ocultan una estrategia para mantener ingresos recurrentes, priorizando el beneficio sobre la sostenibilidad y la economía familiar. ♻️
Consecuencias de la descatalogación:- Desecho de equipos funcionales: Genera montañas de basura electrónica (e-waste) difícil de reciclar.
- Gasto imprevisto para el paciente: Obliga a comprar un nuevo kit completo, impactando en economías ya tensionadas.
- Falta de transparencia: Los ciclos de renovación del producto no suelen comunicarse con claridad al consumidor.
Hacia un futuro con interoperabilidad y elección
Frente a este panorama, crecen las voces que demandan estandarización y interoperabilidad. La idea es permitir que los dispositivos funcionen con consumibles de distintas marcas, fomentando la competencia y abaratando precios. Algunas regulaciones comienzan, lentamente, a considerar estos aspectos. Mientras tanto, los usuarios informados buscan fabricantes con compromiso de soporte a largo plazo o tecnologías más abiertas. La presión de comunidades de pacientes y la divulgación son herramientas claves para cambiar un paradigma que desafía la autonomía económica de quienes viven con condiciones de salud permanentes. La lucha es por romper el ciclo y devolver el poder de elección al consumidor. 💪