Los pilares del puente incierto se alzan sobre el Guadalquivir

Los pilares del puente incierto se alzan sobre el Guadalquivir
En el cauce del río Guadalquivir, a su paso por Sevilla, seis macizos pilares de hormigón emergen de las aguas como un esqueleto a medio construir. Son los únicos elementos que se levantaron para un gran puente atirantado destinado a la ronda de circunvalación SE-40. Las obras se detuvieron hace años y su destino sigue sin definirse, simbolizando un proyecto de infraestructura frenado por una discusión que perdura. 🏗️
Un dilema técnico y paisajístico frena la obra
El plan inicial consistía en ejecutar un puente atirantado para cruzar el río. Sin embargo, surgió una propuesta alternativa: perforar túneles subterráneos para no alterar visualmente una zona que tiene protección paisajística. Las distintas administraciones no consiguen acordar qué opción elegir. Esta falta de consenso mantiene el proyecto en un punto muerto absoluto, sin que se reanuden los trabajos ni se desmonte lo ya edificado.
Consecuencias de la parálisis:- Los pilares, de gran altura, generan un perfil industrial inesperado en el entorno fluvial.
- Para algunos ciudadanos, la estructura supone una herida en el paisaje, mientras otros la han normalizado.
- Surgen dudas sobre el coste de mantener una obra a medias y los retos técnicos para retomarla tras tanto tiempo.
El puente se ha convertido en un monumento no planificado a la indecisión administrativa.
Un paisaje transformado por la indecisión
La presencia constante de estos pilares ha reconfigurado la vista del río. Las grúas de construcción, que nunca se retiraron, permanecen inmóviles sobre las estructuras, en una pausa que se prolonga indefinidamente. Este escenario plantea preguntas incómodas sobre cómo gestionar los grandes proyectos públicos cuando el debate supera al avance técnico.
Elementos en juego:- Impacto visual: La discusión entre puente o túnel gira en torno a preservar la estética del lugar.
- Coste de oportunidad: Cada año de inacción incrementa los gastos indirectos y la obsolescencia de lo construido.
- Simbolismo: La estructura se percibe como un símbolo físico de la paralización burocrática y la falta de acuerdos.
Un futuro pendiente de una decisión
Los pilares del Guadalquivir esperan una resolución que parece no llegar. Mientras, siguen ahí, desafiando el paso del tiempo y recordando que, a veces, lo más difícil no es construir, sino decidir qué construir. Su futuro, al igual que el de la conexión que debían facilitar, permanece suspendido sobre las aguas. ⏳