Me gustaba más antes. ¿por qué será?
[modo psicoanálisis on]. En virtud de su propia impericia, un joven hormonado recurre a inertes trozos de fantasía masculina. Trozos de diferentes orígenes, como un rostro de muñeca oriental, manos de cómic bidimensional a lo Disney, y unos pechos como patatas que no se corresponden con ninguna tradición conocida, sino que vienen a parar a una especie de novia de Frankenstein, tan inanimada como si estuviera en una sala de disección o una morgue.
Hubiera sido más apropiado y seductor, tal cómo está propuesta esta búsqueda, ubicar el modelo como acostado en el plano horizontal que evoca una camilla de quirófano. No se hizo así porque está fantasía esta constituida sin esa intención, toda esta perversidad del muñeco inanimado es simplemente, un efecto de primerizo.
Pero allí esta él, pasándose horas y días, rodeando este muñeco y tratando de hacerlo más y más real y hasta deseable, pero no probando algún gesto de vitalidad, sino obsesiónándose con buscar detalles como la piel unificadora, el efecto de superficie tocable y deseable sobre una membrana.
Pero es obvio que está piel no puede unificar la inexpresiva cara de muñeca con los sórdidos pechos ahora fuertemente coloridos, ni con la vulva abierta y simétrica en el preciso ángulo en el que se asoma un cirujano a examinarla en su mesa de operación, su tablero de juego sexual.
Es tan fascinantemente lascivo porque no se busca cualquier gesto pretendiendo buscar la realidad. Esta buscando la deseabilidad de la cosa, no la vitalidad del personaje. Esta perfeccionando una muñeca inflable sin ningún deseo de que sea capaz de hacer algo, de actuar por sí misma o incluso que en este punto se vea en algún contexto de realidad. Simplemente estos aspectos parecen reservarse para más adelante en el proceso.
Por ahora la cosa modelada parece indigna de ser revestida de alguna conciencia o de vitalidad, porque incluso tan torpe como el modelado, esa búsqueda podría ser en sí misma, otro camino para el desarrollo del personaje. Pero ese intento no está siquiera presente. En ningún momento el modelador es como un titiritero, que prueba desde que el muñeco es apenas un trozo de trapo, ¿cómo se vería en acción.
Este modelador hasta ahora es un cirujano, y su búsqueda se trata de refinar un personaje regodeándose en su mineral quietud de objeto muerto.
Me recuerda mucho al juego de muchos niños, al juego del doctor que toma un muñeco, lo acuesta y disecciona hasta romperlo en pedazos, para ver cómo está hecho, e incluso mezclarlo con otras partes de juguetes (como en la película Toy Story) pero éste es exactamente el mismo reverso de ese juego: este juguete en particular está hecho de partes de distintos orígenes e infructuosamente cubiertos por una membrana unificadora que, sin embargo, falla en hacerla una sola cosa, una sola entidad vital porque esas partes no se van ajustando para unificarse con las demás en un todo estructurado, no, sólo desde una superficie. Por debajo siguen las grandes manos de Mickey con la cara de animé con los pechos de patata y la vulva de plástico.
Es muy curioso observar que si a esta altura se falla en la intención de crear vitalidad, es en realidad porque no se la busca. Ya hay deseo, un poderoso deseo de la muñeca inerte, y es muy difícil que la versión viva y en movimiento sea más seductora que esto: un objeto que no siente, que le permite al niño/cirujano ser el único del juego exploratorio que desea, que siente, que hace, que decide. La desea así, y hasta le puso un nombre, ya en este estado, inconfundible marca de inicio del juego del deseo.
(encima le puso cerena: más claro imposible: que ni se mueva.).
Si por un momento el objeto inanimado hace alguna cosa, una mínima cosa que en realidad lo haga viviente, si nos devuelve la mirada, por ejemplo, la consigna entera de este juego en particular se derrumba por completo.
Esta perversa y poderosa fantasía se destruye completamente. Ahora nos mira, sus tetas desproporcionadas esta cubiertas por una tela de mantel a cuadros, casi una cortina de inocente cocina familiar. Por supuesto que ahora no tiene ningún atractivo. ¿Qué sigue después? ¿la va a ubicar sentada en la mesa tomando el té con otras muñecas?
Es que el juego ha cambiado totalmente y está pasando a ser una muñeca para niñas. Ya no es más el juego de varones.
[/modo psicoanálisis of].
dj_fight, no me digas que no lo ves.