Pequeñas historias

pola - 09/07/2010 05:13
Pequeños recuerdos de infancia.
capítulo 1. la comida
. Nací en Dakar, y me fui de allí a los tres años.

Por eso los recuerdos son pequeños.

Muy pequeños.

Pero aun así, me hacen reflexionar.

Mis primeros recuerdos son de la isla de goreé.

Una puequeñísima isla a una hora en barco desde Dakar.

Recuerdo la comida.

Siempre te invitan a comer.

Hace calor fuera.

La luz entra por la puerta abierta dibujando su forma en el suelo.

Contrastando con la oscuridad y frescor del interior.

Las mujeres se han pasado toda la mañana preparando la comida.

A fuego lento, con leña.

Una vez preparada, la disponen en un gran plato.

Grande cómo una palangana.

De esos metálicos, blancos, con el borde azul y una flor rosa en el fondo.

Un gran plato para todos.

O dos, uno para los adultos y otro para los niños.

Es la hora de comer.

Y todos los niños estamos sentados en el suelo.

Alrededor del plato.

Arroz con pescado y verduras.

Se come con las manos.

Limpias, por supuesto.

Coges una ración.

Compactas un poco.

Y delicioso.

Existen normas a la hora de comer.

El respeto y la solidaridad son fundamentales.
pr eston epps.

Afro mania.

[video=youtube;jewdi-pss2o]http://www.youtube.com/watch?v=jewdi-pss2o[/video]
pables - 09/07/2010 08:57
Me ha recordado a un restaurante eritreo al que fui a cenar cuando vivía en Milán. Una bandeja circular enorme con carne especiada de varios tipos, arroz, lentejas, y se comía con las manos, estaba delicioso.

Esta historia es tuya personal o es algo que estas inventando? (lo siento por la ignorancia).
Ballo - 09/07/2010 12:36
Temazo y agradable historia.
SHAZAM - 09/07/2010 12:51
Me adhiero al hilo, como siempre, un gustazo leerte Pola.
Miguelit0 - 09/07/2010 13:43
Habrá que estar pendiente.
EdiaN - 09/07/2010 15:32
Mirare este hilo cada vez que tome.
pola - 09/07/2010 18:06
Gracias a todos por el interés mostrado. A los 7 años acuñé esta frase: Los recuerdos sólo son recuerdos. Cuando se recuerdan.

Me di cuenta de que iba borrando recuerdos antiguos.

Para poder recordar los nuevos.

Yo, que había tenido una memoria fotográfica.

Y de vez en cuando, recordaba, para no olvidar.

Conservo detalles precisos de algunas cosas.

Pero otras se diluyeron completamente.

Pero mi madre me las recuerda.

De vez en cuando.
pola - 09/07/2010 18:19
Conclusiones.
capítulo 1. la comida
. La filosofía intrínseca de la cultura. Esta encerrada en la manera de comer.

Las distintas culturas expresan una manera de pensar.

Desde el modo de comer, hasta el arte, pasando por todo lo demás.

En África, la comida esta simplicada al máximo.

No hay platos individuales, ni servilletas, ni vasos, se bebe antes o después de comer.

Ni mesa, ni sillas, ni manteles.

Se come, si hay bastante, hasta la saciedad.

Y si no, lo que hay se comparte.

Sin embargo, nosotros complicamos la manera de comer.

La comida no se comparte, sino que se reparte en dosis individuales.

Primero, segundo plato, postre.

Cubiertos de todas las formas, según lo que se coma, carne, pescado, postres.

Una postura correcta a la hora de sentarse a la mesa.

Un modo correcto de coger los cubiertos.

Normas para la utilización de la servilleta.

Vasos o copas según lo que se vaya a beber.

No se pueden hacer cosas como mojar pan, o comer con las manos.

Luego cada uno en su casa.

Lejos de la vista de los demás come como quiere.

Si hasta se chupan los dedos.

La comida queda rigidizada por las normas, sobre todo por el que dirán.

Pero si queremos ser aceptados por la sociedad.

Acatamos las normas de la sociedad.

No se puede comer como los salvajes.
iherrero20 - 09/07/2010 18:36
¿Cómo se comerían aceitunas con hueso al modo europeo o al modo africano? No creo que ahí pueda haber mucha diferencia.

Me gusta mucho el relato Pola, que envidia el haber viajado y haber visto otros países, muy bonito.
pola - 09/07/2010 19:08

¿Cómo se comerían aceitunas con hueso al modo europeo o al modo africano? No creo que ahí pueda haber mucha diferencia.

Vaya, mucha diferencia.

Al estilo africano.

La coges con la mano.

Al estilo europeo.

Debes pincharla cuidadosamente con el tenedor.

Con la ayuda del cuchillo.

Para que no salga saltando.

Al plato del vecino.

O a cualquier otro lugar peor.

Ya que es de mala educación jugar al hockey con la oliva.

Que es muy esquiva a la hora de pinchar.

Me gusta mucho el relato Pola, que envidia el haber viajado y haber visto otros países, muy bonito.

Dejé de viajar a los 7 años.

Por eso estos recuerdos son sólo hasta los 6 años.
pola - 10/07/2010 04:07
Pequeños recuerdos de infancia.
capítulo 2. Mi casa. No recuerdo aceras ni carreteras.

Sólo la tierra color hueso bajo mis pies.

Por supuesto, descalzos.

Y la piel casi desnuda bajo el sol.

Callejuelas estrechas.

Con casas rojo inglés y ocres.

Buganvillas, muchas buganvillas.

Que daban a una placita.

Con un gran árbol.

En un alto alcorque.

Que daba buena sombra.

Y vistas al cielo azul y al mar.

Era una casa terrera de 2 plantas.

Entrabas a un zaguan con un arco.

Que daba a mi casa, en planta baja.

Y también al patio.

Donde estaba la escalera enrejada.

Por la que accedías a la 2ª planta.

Que era del vecino.
(una vez me dió caramelos).

Poco más me acuerdo de la distribución.

Amplia, pero no muy grande.

Pero sí recuerdo que era fresca y acogedora.

Con ese aire decadente.

Debía ser que me pasaba el día fuera.

Con mis amigos.

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qbensis - 10/07/2010 14:27
Me recuerdas a mi madre contándome historias de sus viajes a senegal, ya que tenemos amistades por, allá. En esa isla (goreé), vivía la abuela o bisabuela de Paco (papa matar) que era muy anciana y aún recordaba como de las escondían cuando venían los esclavistas, no estaba acostumbrada a los blancos, a mi madre le tocaba la piel de las manos y aún se sorprendía de su textura (no veía casi nada ya), para comer salía todas las mañanas a pasear por la playa y los pescadores le daban pescado y lo que pudieran, era muy querida, la lástima es que no la llegue a conocer, me hubiera gustado mucho.

Respecto a lo de comer, es verdad, todos acachados, alrededor de la gran fuente y a comer, así de simple.

Te acuerdas de la salsa de cacahuete con arroz y carne? Paco a veces me la hace y me encanta, me gusta mucho.

La verdad que en cuanto pueda me iré a hacerles una visita, hay que ir a mama África.

Por cierto, me encantan tus recuerdos Pola.
carleptos - 10/07/2010 19:58
Gracias Pola por tu iniciativa y por romper el hielo con tu primer microrelato, alguien hacía observar que los cartógrafos solían diferenciar nítidamente las fronteras de sus países de origen, los países avanzados en los que se forman los ilustres cartógrafos, con marcadas fronteras, aún entre pequeños territorios, y con bonitos y contrastados colores y símbolos, por el contrario, advertía de que estos mismos profesionales usaban diferentes criterios a la hora de explicar la realidad de otras regiones, por medio de sus signos e iconos, tal vez por desconocimiento, o acaso por desprecio a otras formas de vida más primitivas, hablaba en concreto de África, la cual, por lo que sabemos es de colores ocres y amarillos por lo general, y toda ella presentaba ligeros matices, al fin y al cabo, sabemos que todos ellos comen con las manos.

En un microrelato que se me acaba de venir a la mente, un africano me pide asilo en el que era mi apartamento en Fuerteventura, desde dónde veía aterrizar los aviones desde la puerta de entrada, una monería de ámbito vital, me lo presentó la noche anterior un amigo mío conejero. Supuse que era senegales por el color de su sonrisa, más tarde, supe que en senegal, se frotan los dientes con la corteza de cierto árbol, y es difícil que dejen de sonreír, aunque se encuentren en dificultades, y lucen una dentadura perfecta sin apenas intervenciones del dentista, estaba dispuesto a compartir el apartamento conmigo, un blanco, aunque moreno por el sol, y su principal argumento para convencerme de su buena educación y de su capacidad de adaptación, fue precisamente que el no comía con las manos, ya de paso, ¿cómo asunto menor, me propuso que alquilara para el un vehículo a motor, ya que no disponía de los documentos necesarios, además, de eso, me comento que si le encontraba un trabajo, le sería más cómodo colaborar con los gastos del alquiler.

Hacía un par de meses, había huído de un apartamento compartido con compañeros de trabajo españoles, borrachos, pendencieros, robacamaras Reflex y amigos de vaciar frigoríficos y muebles-bar, al abrigo de mi paciencia y condescendencia con la gente vulgar, ahora que por primera vez tenía mi propia casa, lo vi muy claro, no estaba dispuesto a compartir mi apartamentito con ninguna persona, a no ser con aquella muchachita que cuidaba de aquello y se paseaba deslumbrante por el patio comunal con piscina, en aquel ambiente, donde había una proporción de mujeres contra trabajadores de la construcción de aproximadamente un dos por ciento, la chica, rápidamente encontró pareja. Mejor, unos años después encontré la definitiva cuando volví a mi origen, al norte.

Muy prometedor el hilo, con la interesante ventaja de que se puede ilustrar el texto con bonitas fotografías y dibujos sencillos, sin renders caros o excelentes, bueno, si son excelentes no creo que nadie vaya a quejarse, para mí, puede que suponga un inigualable taller de escritura, un lujo a mi alcance, si va a ser por palabras.

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pola - 10/07/2010 23:01

Me recuerdas a mi madre contándome historias de sus viajes a senegal, ya que tenemos amistades por, allá, en esa isla (goreé), vivía la abuela o bisabuela de Paco (papa matar) que era muy anciana y aún recordaba como de las escondian cuando venían los esclavistas, no estaba acostumbrada a los blancos, a mi madre le tocaba la piel de las manos y aún se sorprendía de su textura (no veía casi nada ya), para comer salía todas las mañanas a pasear por la playa y los pescadores le daban pescado y lo que pudieran, era muy querida, la lástima es que no la llegue a conocer, me hubiera gustado mucho.

En goreé esta la casa de los esclavos.

Hoy museo.

Pero ayer, símbolo del horror de la esclavitud.

En África es respeto a los ancianos es fundamental.

Y tienen razón.

Más sabe el diablo por viejo.

Que diablo.

Respecto a lo de comer, es verdad, todos acachados, alrededor de la gran fuente y a comer, así de simple.

Te acuerdas de la salsa de cacahuete con arroz y carne? Paco a veces me la hace y me encanta me gusta mucho.

La verdad que en cuanto pueda me iré a hacerles una visita, hay que ir a mama África.

Recuerdo algunos platos.

El de cacahuetes estaba delicioso.

A mí me gustaba mucho también el pollo con cebolla y mostaza.

Y los mangos, deliciosos, jugosos, sabrosos, me comía hasta la piel.

Qué mangos, más de 15 variedades, m.

Por cierto, me encantan tus recuerdos Pola.

Muchas gracias.

Carleptos.

Me da que hemos coincidido en espacio y tiempo.

Pero no nos hemos conocido.

Te suena?
carleptos - 11/07/2010 13:01

Carleptos, me da que hemos coincidido en espacio y tiempo, pero no nos hemos conocido, te suena?

Mi careto, no es el del avatar. Viví allí durante los años 90 y 91, he buscado en Google Heart para refrescar recuerdos, y la fotografía es del castillo, yo vivía y trabajaba en lo que se llamaba nuevo horizonte, en lo que hoy es el apartahotel castillo del elba, más tarde pasé una temporada en corralejo.

Seguro que hemos coincidido en alguna verbena, del cotillo, o la de toto, o en el carnaval de puerto cabras, o comiendo chocolate con churros en el tinguaro, los familiares, estaban sentados en sillas alrededor del baile, y había que pedir permiso para bailar con la niña.

Yo llegaba a la verbena preguntando a cualquier lugareña: ¿cuándo empieza la verbena?
Nunca tuvieron problema en aclararme: la verbena es esto.

Y meditaba para mí: que muchachas tan especiales, tan poco contaminadas y tan bellas, si lo supieran los americanos se llevarían unas cuantas con sus helicópteros cómo piezas únicas, singulares, auténticas.

De todas las islas, esta era mi favorita para vivir.

Volví al norte, (hasta entonces pensaba que provenía del centro), sin saber si me quedaría en la península, y aquí sigo veinte años más tarde.

Se me ocurren unos cuantos relatos de aquella etapa. Tantos que estoy pensando contratar a un negro. Saludos.
pola - 11/07/2010 14:47
La fotografía que pusiste. Me pareció el atajo de nuevo horizonte a castillo. El absurdo banco del km11. De espaldas a la preciosa vista es mucho más reciente.

Digno de un lúcido y preclaro arquitecto.

El camino a corralejo.

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pola - 11/07/2010 18:24
Conclusiones.
capítulo 2. Mi casa
. Todos los pueblos pequeños. Tienen un encanto muy especial.

En todas las partes del mundo.
carleptos - 18/07/2010 18:31
Hola de nuevo, Pola, me compré mi primera cámara Reflex, la zenit más barata, y después de revelar mi primer carrete, fue robada, lo cual acabó con mi experiencia fotográfica durante largo tiempo.

Se quien me la robó, y no fue un majorero, muy al contrario, perdí por dos veces mi carterita con documentación, tarjetas y un poco de dinero, y al día siguiente me entregaron todo en comisaría, se podían dejar los coches abiertos sin ningún cuidado.

Te mando una selección de las fotografías más interesantes que, conservo.

Las originales son bastante flojas, y he retocado con Gimp los niveles y el enfoque, pero en la de la carretera, no es que haya usado el filtro iwarp, si no que los Trazos son una cabriola del pintor.

Esa carretera, en aquel tiempo se acababa allí mismo y no llevaba a ninguna parte, estaba entre el aeropuerto y nuevo horizonte y no he visto indicios de ella en el Google Heart.

No sé si es normal ver el arco iris en Fuerteventura, pero yo pude capturar este.

No recuerdo de que parte son las otras dos marinas.

Anímate a enviarnos la próxima entrega de tus recuerdos, o tus invenciones, un saludo.

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pola - 19/07/2010 20:53
Qué parte no entendió el operario? En el centro y todo recto. Yo también he visto algún arco iris. La semana que viene voy palla.

Qué ganas de sol y agua salada.

Ay, me queda.
1 capitulín de goreé.
1 de marruecos.
1 de Génova y.
1 de Ibiza.

Para terminar las micromemorias.

Los tengo en la cabeza.

Pero me da que necesitaré el berbiquí para sacarlos.
carleptos - 19/07/2010 21:29
Anímate, si de aquí al sábado no veo la historia de goreé, me entrometeré con un relato a pie de obra muy escatológico, y un tanto gore, era un submundo muy rudo y varonil, avisada estas.

Mi colega Carlos, se va unos días a Casablanca. A ver qué nos cuenta a la vuelta. Un abrazo.
pola - 20/07/2010 13:07
Submundo rudo y varonil? Ya huele a macho. Cuenta, cuenta.
carleptos - 24/07/2010 19:34
Hola, Pola y demás potenciales es-timadosclientes, ya es sábado y se cumple el ultimátum que te dí, a manera de sacacorchos, aunque veo que no ha surtido efecto.

De todas formas, ya estoy lanzado en la redacción de la historia con la que amenazaba, ya tengo más de la mitad, y me queda el desenlace, para el que necesito documentarme un poco.

Hace poco leí en internet que alguien había estudiado seriamente cuáles son los factores más determinantes para la consecución de un Best Seller, la conclusión más patente, fue, curiosamente, que debían aparecer culos en la historia.

Yo no pretendo fabricar un Best Seller, ni me he guiado por el resultado de esa investigación, si no que la historia que yo viví en primera persona contuvo de alguna manera ese ingrediente, estoy tratando de no caer en la ordinariez, y solo en muy contadas ocasiones introduzco alguna palabra malsonante o soez, sin utilizar la palabra culo, aunque se esconda entre bastidores.

Me estoy divirtiendo un montón con este nuevo juguete que ha resultado ser la palabrería escrita, ¿cómo este es un foro de imagen, a continuación, adjunto una obra gráfica, a modo de presentación, en realidad una parodia de afiche publicitario, que pongo ante su experta mirada para cualquier opinión que tengan a bien aportar.

Aprovechen para cualquier crítica, pienso mantenerme de buen humor por lo menos hasta las ya próximas vacaciones.

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pigo0019 - 25/07/2010 02:48
Esta curioso este micro relato.
El Fiti - 26/07/2010 14:40
Si buscas por el foro encontraras el culo de Pit.
carleptos - 27/07/2010 15:17
Ustedes, los infógrafos, delineantes y arquitectos, cuando piensan en un proyecto, supongo que, les viene a la cabeza una serie de curvas de nivel, cotas, tramas, texturas, o un cielo con nubes a integrar con la tierra.

Yo tuve la suerte de conocer esta realidad a pié de obra, durante tres años y medio, y rara vez les he visto por allí. Bien reconocibles, planchados y peinados, pasaban raudos, en un grácil y mayestático vuelo rasante.

El ambiente que yo conocí, era particular. Hablamos de uno de los boms de la construcción (1988-1991)en Lanzarote y Fuerteventura, para los que había que reclutar mano de obra ya, generalmente de la península, porque la fuerza de trabajo de los lugareños, incluso la de gran canaria y Tenerife eran minoría, así cómo en la hostelería.

El grueso de la tropa, lo constituían los gallegos, en gran parte de Pontevedra, quienes venían en grupos, y luego gente de cualquier procedencia: el Mallorca, el Madriles, el Cádiz, etc.

De una curiosa manera, unos pocos eran nombrados cómo señor tal, maestro tal, incluso conocí a un d. Pablo, de quién fui cómplice y amigo, incluso llegué en un par de ocasiones a amenazar con que sería su sucesor para dejar descolocados a un par de señores. Pero eso pertenece a posteriores microrrelatos.

La persona que se desplaza 2000 kilómetros para trabajar, suele venir acompañada de una decepción que olvidar, de una drogodependencia que intenta superar, una deuda, o quieren hacer dinero para volver pronto a casa y comprar otra vaca y un coche, y les era suficiente con el domingo por la tarde libre para telefonear a la familia. De estos últimos, se decía: ganan 100000, y envían a casa 110000.

El sector de maridos abandonados, estaba bien representado. Oí a uno de ellos lamentarse: me casé con ella solo porque estaba buena.

Aunque hay alguna excepción, el nivel cultural y de buenas costumbres, es el que imaginan, existiendo casos de ausencia de educación y conductas cabales dignos de exponerse en una caseta de feria, (entonces no existía youtube.

Estábamos trabajando en un edificio de tres plantas en corralejo, que contaba con unos cincuenta apartamentos, y formaba una manzana casi rectangular, con una gran zona común con piscina en su centro, dos portales de entrada en puntos opuestos y una amplia recepción en su fachada principal.

Entre dos cuadrillas de montadores destajistas, nos repartimos la carpintería.

Los carpinteros montadores, casi siempre somos los últimos en intervenir, lo que nos obliga a sortear y disimular la falta de previsión o de oficio de todos los que nos preceden.

De los pocos a quien podíamos perjudicar en su trabajo, era a los pintores, oportunidad que aprovechamos en alguna ocasión, y de la misma manera debían precedernos a fin de reparar nuestros deslices.

No siempre los demás oficios iban avanzando de la manera más conveniente y lógica para nosotros que siempre teníamos que adaptarnos a las circunstancias. A todo tipo de circunstancias.

La logística más o menos natural de la obra, determinó que los fontaneros empezaran a colocar la loza en los retretes. Así empezaban a adornarse con lavabos, duchas y la pieza más importante: la taza, la cual, supongo que, ustedes nombraran en sus planos como inodoro, utilizando un fino eufemismo, porque no siempre mantienen esa benéfica propiedad.

En aquel proyecto, el arquitecto, acaso seducido por la santa propiedad, o tal vez sin presión ninguna, había tomado una decisión: los retretes serían todos interiores, y las ventanas irían en otros sitios más razonables, y más nobles, para cuyos huecos diseñaron una bonita carpintería lacada en blanco, contraventanas de persiana mallorquina muy acertada y útil.

La colocación de la loza, no pasó desapercibida a los ojos de los trabajadores, y alguno de ellos, no sé en qué número, pero sospecho que más de uno, dejaron volar su inventiva, aunque el vuelo resultó bastante rastrero y desmedido.

Sucedió, que en las tazas empezaron a plasmarse algunos grafitis, en los que se repetía incansable el mismo icono: cachis.

Aun siendo una cuestión secundaria, hago notar, ¿cómo era previsible, el desconocimiento de las reglas de ortografía y sintaxis del autor, o sociedad particular de autores. Yo lo traduzco cómo: me cago en todo.

Pero al fin y al cabo, el cariz artístico experimental de la obra, nos pudiera forzar a tomarlo cómo una licencia poética, que puede otorgar gran prestigio, ¿cómo el conseguido por el publicista que giró la e de la marca amena noventa grados en el eje Z. Punto y aparte.

Yo contemplaba estupefacto la repetición de esta revolucionaria protesta contra los cimientos culturales, esperando que algún responsable del stablischment, decidiera sofocar esa hiperactividad deconstructivo-creativa que socavaba su respetabilidad, el honor de occidente y que pudiera haber repugnado sobremanera a cualquier hipotético visitante con categoría de arquitecto, o ingeniero técnico superior.

Al no detectar por mí parte movimientos de delator, inquisidor, o fiscal alguno ante tan notoria y aromatica manera de innovar artísticamente, supuse que todos estaban de su lado, que estaban iniciando un plan para dar la vuelta a la tortilla, abriendo las puertas a la libertad sin trabas ni miramientos, que acabaría inevitablemente en una gran cama redonda mundial, con sexo, estimulantes y coprofagia, y comencé a sentirme cómo un reaccionario, sin gusto y desfasado.

Hasta llegué a imaginar mi cuerpo desnudo y manoseado, colgado de una palmera.

Aquellos grafitis, al paso de los días y las semanas iban vehemencia, hasta tal punto que su insolencia me hizo temer y esto lo digo en serio, la eclosión de un nuevo paradigma estético que acabaría con nuestro despreocupado y cómodo modo de vida.

Por supuesto, la obra estaba dotada según la normativa, de unos servicios higiénicos con duchas y sistema evacuatorio, que, aunque espartanos, nunca me defraudaron y admitían sin problemas lo que yo podía darles.

Inevitablemente, llegó el momento de revestir aquellos huecos así contaminados, con las piezas producidas por la fabrica, nuestra casa madre proveedora de puertas prácticamente acabadas, y de sus herrajes y tornilleería.

Endurecido por la perra obra, apretando los dientes, con el material ya repartido, la maquinaria a punto y comprobada la llegada de corriente eléctrica, comencé el tour por tan particular museo.

No es cuestión de explicar los pormenores de la colocación de una puerta de baño.

Baste decir que en ciertas fases, es inevitable entrar dentro y cerrar la puerta para revisar las holguras y otros indicios, así cómo para colocar las jambas interiores, estas muy entretenidas, pues normalmente, el maestro albañil se deja llevar por el precio del metro cuadrado y rodea los huecos con cemento y baldosines que, alcanzan diferentes grosores a medida que va subiendo hacia el techo, espacio que yo debía rellenar con artísticos listones, que debían dar la sensación de que todo había ido según lo previsto por el arquitecto.

La corriente eléctrica, y el agua corriente, se conectaban mucho después, por lo que era complicado ver con la puerta cerrada, cosa que conseguíamos con una lámpara portátil, cuyo cable no permitía cerrar del todo, o con una linterna.

He buscado el significado de la palabra retrete, comprobando que según la fuente puede variar su significado y procedencia, del provenzal o del catalán retret del siglo xv, significando retraído, o cuarto pequeño e íntimo.

O del francés retreta, retirada.

Incluso recuerdo haber leído hace años que este cuartito se utilizó cómo lugar de oración.

Nada evitó que llegara el momento del clímax, a puerta cerrada, con aquella realidad tan condensada y omnipresente, tan indesdeñable y subrayada, ¿cómo empalagosa.

El colapso de los sentidos que experimentaba, me transportaba a un estado delirante, que convertía todo lo percibido por mí hasta ese momento, en leves sensaciones.

Eso me llevó al delirio, o alucinación que me parecía realidad hasta que volvía a respirar aire exterior de nuevo.

Los fuertes vientos alísios, no encontraban el camino de aliviar mi pesada carga, y al contrario, no cesaban de producir portazos por toda la obra retrasando nuestro trabajo y disminuyendo nuestra ganancia.
¿De qué manera se plasmaban las ensoñaciones?
En forma de visitas de personalidades célebres de los que había tenido noticia en alguna ocasión, y habían llegado a adquirir importancia en mí subconsciente.

El primero en aparecer, más fiel y persistente, fue san Francisco de asis.

Vestía con prendas de trabajo de tosca arpillera, calzaba unas cmortal kombats(sandalias de goma con una única tira sobre el empeine) y estaba rodeado de un aura que le iluminaba notoriamente, pero no iluminaba en absoluto la estancia, y con el tiempo llegó a ser un pesado.

Hermano montador, -me decía,- No hallaras en obra alguna uno más vil, más inútil ni mayor pecador que yo, y no habiendo hallado sobre la tierra criatura más vil para llevar a cabo la obra maravillosa que se propone dios, me ha escogido a mí para confundir la nobleza y la grandeza y el poder y la belleza y la sabiduría del mundo.

El mismo Sócrates acertó a pasar, por allí.

Calzaba unas cmortal kombats(sandalias de goma con una única tira sobre el empeine.

Yo tenía alguna referencia sobre lo que cuentan de su vida, ya que su sistema de enseñanza era oral y no dejó nada escrito.

Me llamó mucho la atención que este hombre tuvo la costumbre de pararse a pensar de repente y en cualquier sitio y permanecer así durante unos minutos.

En mi caso, sus escasas visitas fueron cortas y me decía, tapándose la nariz con su sabana encenefada:
Aún sigo buscando cosa por cosa, si esta es buena o mala, pero aquí no hay quien a pensar se detenga, y no es necesario, pues aquí la verdad es inmediata y revelada sin necesidad del intelecto.

Por primera vez en mí existencia, la verdad me repugna.

Antes prefiero volver a tomar la cicuta.

Inmediatamente, corrió escaleras abajo, dejando atrás las cmortal kombats.

A heinrich böll, el autor de opiniones de un payaso, le llamó la atención aquel ambiente, y se mostró interesado en justificar de algún modo aquella situación.

El arte, para el era sobre todo innovación, experimentación sin prejuicios y lejanía con los ambientes católicos.

Yo le toleraba, porque tampoco me estorbaba en mí labor, y cruzamos algunas opiniones.

Para convencerme, o hacerme dudar, antes de irse me soltó su frase:
Lo más penoso me parece que son las películas artísticas. Los films artísticos los realizan, las más de las veces personas que por un cuadro no le hubieran dado a Van Gogh ni siquiera un paquete de tabaco entero, sino medio nada más, y aún después se habrían arrepentido, al darse cuenta de que bastaba el tabaco para una pipa.

Un artista vivo que no tiene cigarrillos, que no puede comprar zapatos para su mujer, carece de interés para los productores cinematográficos, porque tres generaciones de charlatanes no les han confirmado aún que es un genio.

El valeroso soldado schweijk, creado por varoslaw hasek, vino a importunarme.

Se bajó el pantalón, para mostrarme la cicatriz de su nalga, por la que le dieron la medalla del valor.

Ante sus actitudes idiotas, y el sabotaje que hacía de mi trabajo, hasta el mismo san Francisco se enfadó, y entre los dos logramos echarle a patadas.

Experimenté docenas de presencias y aquello era un sinvivir, y no quiero superar los límites de la historia, así que, tiraré el render final sin más rodeos.

Cuando el autor de los grafitis consiguió esparcir su mensaje por todos los inodoros, decidió poner su broche de oro.

Un lunes por la mañana, comprobamos la renovada creatividad de aquel genio, ya que quedó claro que este acto lo realizó una sola persona.

Vimos con asombro que en la recién pintada piscina, bien centrado y visible, descansaba fresco y displicente el que fue el último objeto importado e integrado en la escena. El último grafiti.

Sorprendentemente, el jefe de obra esta vez si que se enfadó, y lanzó sus indignados ecos que rebotaron por toda la construcción, acompañando su queja con disparatados aspavientos de los brazos, y cómo era costumbre, con un par de copas del desayuno.

Yo ya tenía la explicación a mi misterio y zozobra existencial:
Solo se trataba de la falta de visión de las proporciones y escalas y de profesionalidad de aquel dirigente. Y del exceso de alcohol.

Mi cosmos volvió al equilibrio, cobré unas nóminas que no he vuelto a igualar aún, y el mundo volvió a su normal desenvolvimiento.

Me lo confirmó el hecho de que Sadam Hussein decidiera invadir Kuwait.

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carleptos - 17/08/2010 20:04
Venía bebiendo ha largo rato en la venta del mimo, de obligado paso para la corte, buscando motivo y figurantes para mí tratado simbólico del por llegar, cuando la logística entró hasta mi linde un sirviente de media edad, con ropajes de aderezo funcionarial.

La ventera, de nombre pilluca, aún reconociéndole cómo galán de paso, atendiole con premura y esmero, al punto que al momento ya estaba bebiendo y provisto de recado de fumar.

Tenía un misterio aquel ámbito, porque la tertulia allí nacía inevitable y de forma natural.

De allí me surtía yo de buen material para mis negociados, y la sed y la soledad me los atraía.

A presentación, aquel sirviente expúsome su cargo de cochero oficial, y su procedencia, que resultó Sevillana.

Así cómo de su nombre y apellido, que vino a ser Ramiro Sánchez, pariente lejano de parra Sánchez, director de la real fabrica de lunares de Sevilla.

Dile noticia sobre la valiosa? Sima agua diamantina que tomaba, y de los esfuerzos habidos por jóvenes vírgenes, propicios para su precisa maceracción y exactas trasiegas, que a la postre, invocaban la locuacidad y el compañerismo entre desiguales.

Al tomar confianza, declaró con orgullo que venía cargando un importante hidalgo, famoso escritor y domeñador de enseñas, y siguió adelante hasta desvelar su nombre: Esteban bente, quien ordeñaba el favor de la corte con su afamada maravilla.

Amas, declaró que esperaba del ciertas ventajas y un pronto y cómodo retiro.

Al punto, no supe endulzar la boca y mi gesto se contrajo:
¿pero cómo no he de encolerizarme ante tamaño revés? - Le asusté.-
Ningún apellido podía ser más áspero a mi lúcida razón.-.

Apenas le dije tal cosa, que las facciones se le pararon y por cómo salto hacia el sur, hubo de tomarme por un desarreglado, o un matón sangriento.

Bien conoce tu amo-le vociferé, por mis artes y tratados, que mantengo su contraria a esgallá, motivo por el que me atesora rencor, y en cierto sospecha, que ha corto tiempo hemos de echarnos el aliento en alaridos cuerpo a cuerpo.

Oh no, mi amigo Sánchez. -templé al forastero- La pendencia no cabe en este momento.

Excuso mi enervadura, ya me sosiego, y ruégole haga lo mesmo.

Pedile a pilluca otro trago, a mi cargo, y ya tranquilo y ahorrado, Sánchez reiterose a mi acercamiento, y reaposentó sus nalgas en mí aledaña banqueta.

Amigo Sánchez,-proseguí, hagamos motivo común en lo cual el culmen de la fama, a las más de las veces no es si no obra de torcidos intereses, mientras los honrados colaboranntes, aún versados y esforzados, nos roemos el alma en la sombra de la furtiva y esquiva fortuna.

Es duda mía cómo ha conseguido tu señor el marchamo de hidalguía, y tengo para mí que todos los esos cargos que ostenta, no los alcanzara en un mundo natural de justicia ni que cayeran maduros de los árboles, que así no emprendiera nada, y le fueran arrebatados por cualquier lechuguino, o hasta por iletrados mamertos, o el más modesto de los zurupetos.

No ha ser difícil demostrar su invalía. En mayores misterios he salido airoso.

Tú señor, es más versado en sandez que en literatura, y cuanto más lo pretenda, más caso sería moverme a la risa con sus desgarbos y revervos de poca monta.

Veo que me sigues, amigo, pero aún no he sonado su desmedida injuria universal.
¿acaso no le guía la cerrazón de poner en todos los balcones y ventas la misma enseña?
¿no es rancio y descabellado su propósito de mandar retirar todas las otras?
¿no convienes en que es de natural parecer que cada cual luzca en su pecho la que quiera y en su casa la que se le antoje?
Ningún domeñador de enseñas osó acariciar siquiera tamaña necedad, ni aún el traidor trapaza quién ante un ultraje mucho menor, desapareció el cargo y huyó al reino de Dinamarca, y tuvo que rebajarse a contable del pesaje real de abonos.

Ante tan bien entonado discurso, en el que, bien me acompañaba con alardes de mis manos, bien daba tono de sonrisa y camaradería, el sirviente ya sin sed, convino en avenirse a mis razones, y dijome desta manera:
Grandemente me has hablado, que no viera en Sevilla, ni en mí ordinario cargar de señores, locuacidad tan atinada. Tenía para mí, que el mi señor, muchos donaires me aseguraba, más yo siempre zozobré de simples promesas de superior.

Pues tengo para mí que más vale nómina contante y cobrante que disparatadas ofrendas futuras.

Y que no es de fiar quien no ajunta con buen grado y cortesía a quien le transporta, impide su extravío y no pide más que buenas compañías.

Y el colmo, la ruina y olvido de mis enseñas y portablasones, lucidos con humildad y honradez por mi familia sin hallar hasta ahora quien los mancillara.

Díjele yo al punto.

Grande entendimiento me demuestras, y en viendo tu fino olfato, aquí te tengo unos negocios, para tu provecho y el desprecio que haremos a tu inquisidor d. Esteban.

Veredes: yo recién llegué de Venezuela a comprar unos terrenos.

Pero antes, encargaré a pilluca otra agua diamantina.
pola - 17/09/2010 02:53
Gracias, Carleptos. Por darle vidilla al hilo. Había estado atesorando mis recuerdos. Y ahora me siento como el comerciante aquel.

Que se dejó embaucar por uno que le pagaba en monedas de oro.

Muchas monedas de oro.

Que guardaba en una caja.

Cuando el embaucador se fue.

Abrió la caja.

Estaba llena de hojas de árboles.

Y se dio cuenta de había estado alucinando.

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Adjunto #137437

carleptos - 17/09/2010 15:50
A veces pasa que nuestras vivencias, tan aplastantes mientras suceden, se quedan en pequeñas anécdotas al recordarlas unos años después, para eso están los escritores, para exagerarlas, robarlas, o inventarlas.

A veces nos sentimos estafados por la vida, como si se tratara de un negocio piramidal destinado a crecer hasta alcanzar la merecida felicidad, que se nos escapa resbalando entre las arrugas, pero hasta nuestras más marcadas arrugas, algún día pasaran a ser anécdotas intrascendentes y anónimas. Un beso Pola, espero que entre las hojas aparezca alguna moneda, aunque sea de plata.
pola - 17/09/2010 23:04
No lo digo porque fueran malas experiencias. Ni mucho menos, al contrario. Pero les daba un valor excesivo. Por lo de la antigüedad.

Pero me di cuenta, al escribirlos.

Que recuerdos más recientes.

Tienen exactamente el mismo valor.

Debe ser porque.

Estoy en pleno procesorr.
restructuracción.
revalorización.

Y reducación.

Y estoy viendo las cosas.

Desde otro punto de vista.

Quizá la serenidad de la edad.

[video=youtube;naqivf_88e8]http://www.youtube.com/watch?v=naqivf_88e8[/video]
Pit [reloaded] - 18/09/2010 09:32
El lunes pasado, mi hija empezó el colegio su primer día de colegio yo esta semana he tenido unas entregas de curro, he ido de medio lado todo los días, apenas sin dormir mi mujer trabajando y lógicamente, yo me he ocupado de la niña, y la he llevado al colegio durante su período de adaptación (de 11:15 a 12:45) pues eso, el lunes fue su primer día de colegio en el colegio público tirso de Molina como hay obras en el cercano colegio placido domingo, los nenes del placido los tienen provisionalmente en el tirso, en unos barracones, hasta que acaben sus obras, les dejan allí los críos los padres, y se los llevan a donde carajo les den las clases.

Total, que yo llego el lunes con la niña, y con hora y media de tiempo para ir a un estudio a pegarme con unos arquitectos y volver pitando a recogerla, y claro, apenas había dormido y no sé que cojones hago que le doy la niña a los del placido domingo en lugar de a su profesora del tirso y allí estuvo, mi niña, en su primer día de colegio, en el colegio equivocado, en la clase equivocada, y con una profesora que no era la suya, y los primeros niños que conoció en el colegio, no volverá a verlos nunca porque no eran sus compañeros el primer día de colegio de mi niña, y me equivocó de colegio yo no sé cómo ha salido tan lista la cría con lo merluzo que es su padre menos mal que la cría es es descaro pesonificado y se lo pasó bomba igualmente.
carleptos - 18/09/2010 18:04
Qué bueno, Pit redactando un microrrelato, y dándose una cura de humildad, me encantó tu redacción. El tema es importante y está bien expuesto, a mi parecer, supongo que tú mujer ya está enterada del percance. Ya verás cómo se comenta todos los años por noche buena, veo que te has tomado las tildes en serio. Ahora te falta lo más fácil: las mayúsculas. Un beso cúbista.
pola - 18/09/2010 23:01
Vaya, Pit. Yo también tengo montones de anécdotas. De los microdesastres que organizo. Me imagino que revolución en el placido.

Intentando averiguar de dónde viene la niña.

Que no está en ninguna de las listas.

La niña misteriosa.

Se mitifica en exceso eso de la primera vez.

Tu nena no se podrá quejar.

Ha tenido 2 primer día de cole.
pola - 20/09/2010 21:01
Esta historia no es mía. Es robada. Y ni siquiera me acuerdo a quién. Sólo me acuerdo de la idea. Así que, lo escribiré a mi manera.

Tengo una memoria como de chocolate.

Puede parecer firme y consistente.

Pero en cuanto me da un poco el sol.

Se derrite, llevándose consigo fechas, nombres.

Y un montón de cosas más, que no me acuerdo.

Una calurosa tarde de verano.

Estaba tumbado plácidamente en el sofá.

Cuando llegó ella.

Y me tocó la mano.

La rechacé.

Volvió a venir.

Y me tocó los pies.

Me enfadé.

Vino otra vez.

Y me besó en la boca.

La maté.

Tuve que levantarme del sofá.

Para deshacerme del cadáver.

De una mosca.
carleptos - 21/09/2010 15:53
Juju. El final es más feliz del que esperaba, anda que ir robando historias de moscas con las moscas propias que puedes tener.

Existía una frase hecha, que usaban los canariones: sin mosca, que significaba sin mosquearse, sin resentimiento.

Venga Pola, róbate otra historia, que ahora no miran.
pola - 22/09/2010 00:33
Te veo tan canario. Que posiblemente entiendas todo el vídeo de mosca en Tejeda*. Hace un tiempo era muy popular entre los adolescentes.

El ayaquí hace doblajes al estilo canario barriobajero.

Aquí se dice poligonero, no sé si en la peni se dice así, también.

En casa estuvieron de moda las frases:
Sin mosca ninguna.
y me voy por no apuñalarte.

Por culpa de sus vídeos.

[video=youtube;aqwrm7_p8v4]http://www.youtube.com/watch?v=aqwrm7_p8v4[/video]
*Tejeda: pueblo del centro de gran canaria.
pequeño diccionario.

Perreo: juntarse con las perras (traducción libre).

Tejeriano: natural de Tejeda.

Vacilón: cierto estado de embriaguez.

Fiestuki: juerga, jarana.

Mosca: vergüenza.

Anfetoso: estado de ansiedad provocado por las anfetaminas.

Galleta: bofetada a mano abierta.

Julay: mariquita.

Campurrio: hombre de campo.

Salto del negro: prisión.

La feria: barrio popular.

Los americanos: nombre de un edificio de viviendas.
carleptos - 22/09/2010 15:56
Ya. Si no es video ése, cristiana. Esta del quince parriba. ¿Posible chunait amarrar la burra al guayabero? No me costó entender el vídeo en clave canaria, pero me llevó algo de tiempo entender esa forma de hablar.

Aprendí el argot con maestros de la hoya de la plata, las torres bajas y de agüimes, arinaga y carrizal, donde los árboles se inclinan 35 grados en la dirección de los alisios.

Conviví y trabajé con ellos codo a codo, tenían una forma muy original de decir buenos días: ¿cigarrito ahí?
Besos.
Ballo - 22/09/2010 17:40
Me gustan tus historias Pola, sigue recordando. Las de Carleptos son muy largas y se pierde en la escritura.
pola - 22/09/2010 22:40

Donde los árboles se inclinan 35 grados en la dirección de los alisios.

Árboles inclinados. Las sabinas del hierro.

Se retuercen y se arrastran en el paisaje.

A ver si un año de estos puedo volver a el hierro.

Es una isla con una magia cautivadora y primitiva.

Hasta las palabras tienen otra musicalidad.

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Adjunto #137600

pola - 24/09/2010 02:28
A veces. Hay recuerdos absolutamente absurdos. Que persisten en la memoria. Y otros importantes se diluyen. Siendo adolescente.

Tenía unos comodos zapatos negros.

Y, como es natural, el tiempo y el uso.

Los hacen imponibles.

Pero yo me resistía a tirarlos.

En alguna ocasión le había puesto escarabajos.

En otra, pomponcitos de colores.

Entonces se me ocurrió la genial idea.

De desprenderme sólo de uno.

Así no los tenía que tirar.

Pero tampoco me los podía poner.

Pero cada vez que veía el que quedaba.

Me daba una rabia no podérmelos poner.

Porque faltaba uno, cachis.

Y no acabó mi cruz.

Hasta que tiré el otro.

Me prometí a mí misma.

Que si tenía que dejar de ponerme algún zapato.

Tiraría los dos.

Y, todavía hoy día.

Cada vez que tardo en encontrar el par.

Me pregunto:
Pero, estas segura-segura de que no lo has tirado?
carleptos - 25/09/2010 20:16
Estupendo, Pola, veo que estas volviendo a encontrar el cabo del que tirar, una historia personal e íntima, en la que se ve un ejemplo de la necedad juvenil que todos tenemos que ejercitar con nuestras propias manos, para pasar a la madurez.

Yo a esa edad, hice la prueba de cuantos chicles se podían acumular y manejar con la boca, el de hoy, lo pegaba por debajo de la mesa por la tarde y lo recuperaba por la mañana para sumarle otro, la masa fue creciendo, y fue siendo pegada en muy diversas superficies para poder tomar un respiro de vez en cuando, no se decir el número total, ni creo que en aquel tiempo llevara esa contabilidad, pero fueron un montón, tengo la teoría de que el chicle si que se va gastando con la concienzuda masticacción, porque recuerdo que me pareció que no llegaba al tamaño previsto.

Gracias, Ballo por tu comentario de mis escritos. Tienes razón en que son demasiado largos para los trepidantes y youtúbicos foros. Y bueno, son simples palabrerías por el gusto de bacilar, de jugar con las palabras, no tengo hijos, pero admitiría que son feos, si lo son, y si son malos también. Un beso para Pola y para Ballo. Repartanselo como gusten.
El Fiti - 29/09/2010 16:14

El lunes pasado, mi hija empezó el colegio.

El primer recuerdo de mucha gente (y yo me incluyo) es el del primer día de colegio. De guardería, en mi caso.

Entodavía me acuerdo del thriller que supuso ser arrancado de la cama por alguien a quien no recordaba (mi madre), del ritual del vestimiento, del camino hasta allí, y del frío que hacía.
Pit [reloaded] - 29/09/2010 17:38
Esta mañana he enseñado a mi hija a montar en bici, por primera vez. No sé si ella lo recordará dentro de 30 años yo no lo olvidaré nunca.
carleptos - 29/09/2010 19:35
Cuidado Pit, eso puede ser terrible para las lumbares a estas edades. Yo hice lo mismo con la hija de unos amigos, de siete años, volviendo hacia casa, la nena tenía sed y entramos al super con la idea de comprar agua, pero ella, guardaba oscuras intenciones y me arrastró hasta la estantería donde se almacenaba el suny-deligth, o cómo se escriba, creo que la publicidad televisiva no había llegado a convencer a sus padres, pero ella había decidido su preferencia por esta sugestiva bebida de un bello color butano y una etiqueta acertadísima, después de un intento de negociación y razonamientos, quedó claro que la parte dominante era ella, y una vez llegado a este acuerdo, compramos el producto, resultó que está bebida, tenía solo una pega: su sabor no era lo suficientemente bueno para clau.

Te aseguro que nunca va a olvidar ese momento. Ahora tiene catorce años, y de vez en cuando se lo recordamos, para que no se fíe de las apariencias, me da miedo que se enamore de un hombre por su etiqueta, y haré lo que pueda por evitarlo.

Lo que más agua tiene es el agua. Pero es difícil de aprender.
pola - 29/09/2010 20:34
Hoy he llevado a mi nena a mi escuela. Aprovechando que no tiene clase. Y que tengo que entregar la beca en secretaría.

El primer paso es plantearselo.

Es día de huelga general.

Y no hay guaguas amarillas.

Y son 7 km.

Bueno, llevamos los patines.

Y si tenemos suerte.

Podemos coger la guagua azul.

Oh, que suerte.

Las azules sí tienen servicios mínimos.
1 km hasta la estación de guaguas.

Oiga, señorita, no se puede estar con patines aquí.

Uy, es que no le he traído los zapatos de repuesto.

Nos montamos en la guagua 4 personas.

Y el chófer nos lo advirtió.

Cuando yo les diga.

Se agachan hacia el pasillo.

Hay piquetes que han tirado piedras y roto cristales de las guaguas azules.

Sobre todo en la parada en la que se van a bajar.

Y ahora al salir de la estación, se agachan.

Y los 4 como bobos agachados.

Mama, me haces pasar vergüenza, que mal te agachas.

Pero si me he agachado como los demás.

Soy grande, no quepo.

El chófer nos hace bajar 1 parada antes.

Iba acojonado.

Bueno, otros 300m hasta la escuela.

Ni piquetes ni nada.

Sólo olor a mar salada.

Y después, la vuelta.

No cogerá los patines en una buena temporada.

Pero no olvidará jamás.

El día que le enseñé mi escuela.
Cardenes - 29/09/2010 22:04
Mama, me haces pasar vergüenza, que mal te agachas.
pola - 29/09/2010 23:28
Vaya, la nena es mucho. Digna hija de su madre. Siempre cuida mucho de mí.

Ah, no, con esos pelos no sales conmigo, anda y ve a peinarte.

Así no me llevas al colegio, que me haces pasar vergüenza.

Con el trajín que llevo.

No tengo tiempo.

Ni de mirarme al espejo.
El Fiti - 30/09/2010 08:45
Me parto con vosotros.
Pit [reloaded] - 30/09/2010 09:56

Siempre cuida mucho de mí.

Como a mí me toca llevarla al cole porque Ana se levanta antes para llegar al trabajo he tenido que aprender a hacer coletas en 15 días de cole, hago ya unas coletas que flipas dadme 15 días más y haré unas trenzas que serán la envidia de las marujas del cole eso sí yo soy muy macho.
Molok - 30/09/2010 10:53
Vaya. Pit, últimamente cuando leo un mensaje tuyo tengo una sensación de deja-vu, de todas formas, las trenzas no creo que las domines en 15 días.
Pit [reloaded] - 30/09/2010 11:00

Vaya. Pit, últimamente cuando leo un mensaje tuyo tengo una sensación de deja-vu.

Eso te pasa por leerlos.
pola - 30/09/2010 19:40

He tenido que aprender a hacer coletas. En 15 días de cole, hago ya unas coletas que flipas.

Vaya, y yo, toda la vida haciéndome coletas.

Pero cuando la nena me pide que le haga unas.

Tengo que respirar hondo.

Ponerme en estado zen.

Y alinear perfectamente las coletas con la osa mayor.

Que todas las horizontales y verticales.

Estén en perfecta simetría.

Y que no queden huevos*.
*huevo: abultamiento en el cabello a la altura del elástico.

Eso sí.

Yo soy muy macho.

Y llongueras, también.
FRANK SOLO - 30/09/2010 20:21

Como a mí me toca llevarla al cole porque Ana se levanta antes para llegar al trabajo. He tenido que aprender a hacer coletas.

En 15 días de cole, hago ya unas coletas que flipas.

Dadme 15 días más y haré unas trenzas que serán la envidia de las marujas del cole.

Eso sí.

Yo soy muy macho.

Yo, coletas no he hecho nunca, pero los lazos de los vestidos (los de mi mujer y los de mi hija) los tengo que hacer yo para que queden bonitos, parecerá una tontería, pero depende mucho el orden en que se crucen una de las dos tiras que formaran el lazo.

Ah, y soy muy macho.
pola - 30/09/2010 21:18
Yo no puedo decir eso de soy muy macho. Yo soy super-mariquita.
Miguelit0 - 30/09/2010 21:33
Si, coletas a escuadra y Cartabón. Papi unas coletas por favor. Vaya hija mía ¿quieres salir a la calle como en mí moleskine.

Oh no papi no, deja, deja ya me peino el flequillo.

Algún día te parecerás a ese dibujo te lo digo yo.

Me pasas la mantequilla papi.

Oye, que te hablo en serio. ¿Qué pasa con esas coletas.

Si, sí, otro día, otro día, papi.

Qué guapa que eres mi cielo.

Estupendo el de la mosca Pola.
Pit [reloaded] - 30/09/2010 22:36

Estupendo el de la mosca Pola.

Todas son estupendas.
y las de Carleptos también, pero Carleptos es un culterano. Pola es conceptista.
pola - 01/10/2010 00:37
Eso de que soy conceptista. Es lo más bonito que me han dicho nunca. Yo, a Carleptos, lo veo como un rústico hombre culto.

Un sancho panza 1.3.

Un poco entre los dos tiempos.
carleptos - 01/10/2010 20:26

Eso de que soy conceptista, es lo más bonito que me han dicho nunca. Yo, a Carleptos, lo veo como un rústico hombre culto, un sancho panza 1.3
Un poco entre los dos tiempos.

Hola a todos.

Tienes razón, aunque en lo físico soy quijotesco, o si me dejara la melena jesucritesco. El mismo tórax que él, daría un estético crucificado, pero tengo algo de ordinario sofisticado, de elegante garrulo, de machote sensible.

Anoche, acaeció un lamentable y poco frecuente hecho en mí ciudad, un conductor beodo, atropelló a dos personas, una de las cuales murió, me comenta mi costilla, que han entrevistado en la radio, a cuento del incidente, a una señora que decía ser representante de algo, así como la asociación de defensa de los atropellados y chocados injustamente, lo curioso de sus declaraciones, es el hecho de que dice sentirlo por los familiares de los peatones involucrados, pero no puede compadecerse de los familiares del conductor temerario, eso sí que es controlar las emociones.

Se acabó la historia, sean compasivos.

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Adjunto #137948

Hyda - 01/10/2010 21:21
Lo de alinear las coletas con saturno, es un peligro. Cuando era peque, le pedía lo mismo a mi madre, ni un huevo, o me pasaba todo el día tirando de ellas. Es una manía que parece inofensiva, pero no lo es para nada. Hoy soy muy maniatica.
pola - 02/10/2010 15:38
Mi madre opina que somos los papas. Los que fomentamos esas manías. Esa exigencia es conmigo. Cuando se las hace ella. Es más condescendiente.
Pit [reloaded] - 02/10/2010 22:45
Yo lo hago lo mejor que puedo a ella le gusta que le haga las coletas mi mujer, en cuanto ve lo que he hecho, se lleva las manos a la cabeza sé que nunca seré un experto en coletas.
Pit [reloaded] - 02/10/2010 22:54

Soy quijotesco.

Yo te imagino recitando a góngora en la ducha.
carleptos - 03/10/2010 10:12

Yo te imagino recitando a góngora en la ducha.

Esto me indica que me imaginas desnudo. Es cómo se consiguen los mejores renders de mi percha, si me pones ropa, no mejoran, porque para los fabricantes de ropa, sobre todo de pantalones, los flacos somos un sector resudual a despreciar, y los patronajes de las tallas de niño, tampoco se adaptan felizmente a mi cuerpo, en tiendas de ropa infantil, mi talla es la de catorce años, o menos.

Más que recitar en la ducha, canturreo alguna canción, generalmente con una letra que tenga sustancia, en público, no canto casi nunca, pero si me ánimo, puedo dejar sorprendido a algún colega que después de muchos años de conocerme, no sabía nada de lo mío.

Venga Pit, regalanos un microrretato de cuatro párrafos, o menos.

Yo estoy madurando uno, ya tengo el tema y solo me faltan los adornos, y una palabra que no conozcáis, para darle un toque de erudición.

Un engaño en el fondo, con la intención de hurgar en la búsqueda de la verdad a través de mentiras. Un beso robado para todos, recójanlo con discreción.
Pit [reloaded] - 03/10/2010 11:56

Venga Pit, regalanos un microrretato de cuatro párrafos, o menos.

[font=couriernewps-boldmt]hospital Gregorio marañon.[/font]
[font=couriernewpsmt]ella es simple, simple como un baldos? N, como ese botón,[/font]
[font=couriernewpsmt]esa luz verde o su bata blanca. En cualquier otro sitio le[/font]
[font=couriernewpsmt]hubieran puesto un mote, seguro, o se habrían reído de ella, le[/font]
[font=couriernewpsmt]engañarían con los turnos, cosas así. Pero nosotros la queremos[/font]
[font=couriernewpsmt]y la protegemos porque cuando algún enfermero de la unidad se la[/font]
[font=couriernewpsmt]quiere tirar no tiene más que contarle una historia triste, y[/font]
[font=couriernewpsmt]ella sonríe y a veces deja que la follen en una camilla que hay[/font]
[font=couriernewpsmt]en la sala contigua. Y siempre la tratan bien. A veces no se[/font]
[font=couriernewpsmt]nos ocurre nada y basta con decir que te han devuelto una letra[/font]
[font=couriernewpsmt]o que te has quedado sin gasolina, en realidad lo que cuenta es[/font]
[font=couriernewpsmt]que ella haya visto un niño de camino al trabajo, o un perro[/font]
[font=couriernewpsmt]mirando a las personas, hojas en la calle, una pelota. Y en el[/font]
[font=couriernewpsmt]cambio de turno lo hacen. Todos los enfermeros de la unidad de[/font]
[font=couriernewpsmt]cuidados intensivos, todos menos uno, pero el sabrá. Si te[/font]
[font=couriernewpsmt]cambian de unidad, mala suerte, no se lo dices a nadie. Y si te[/font]
[font=couriernewpsmt]destinan por primera vez tarde o temprano te enteras de que va[/font]
[font=couriernewpsmt] esto, pero ya llevas tiempo con ella y no te escandalizas, y[/font]
[font=couriernewpsmt]tampoco lo cuentas. Llegara un día que la necesites, y te[/font]
[font=couriernewpsmt]sonreirá. Después, cuando te vistas, miraras su rostro y te[/font]
[font=couriernewpsmt]daras cuenta de que es como si le hubieses dado un beso en la[/font]
[font=couriernewpsmt]frente. Ella espera a que pienses eso, y luego te sonríe, y si[/font]
[font=couriernewpsmt]todavía eres un hombre duro te da las gracias, y si tu interior[/font]
[font=couriernewpsmt]es un saco de, entonces te pregunta si ha llegado algún[/font]
[font=couriernewpsmt]comatoso nuevo (aquí los traen, cuando entran en coma).[/font].
[font=couriernewpsmt]-sí, el 15 -responde un hombre duro de esos, por ejemplo.[/font].
[font=couriernewpsmt]y ella se acerca a su cama y pregunta al oído del 15 sin[/font]
[font=couriernewpsmt]dejar de mirar al hombre duro (que puede estar perfectamente[/font]
[font=couriernewpsmt]abrochándose la bragueta): [/font][font=wptypographicsymbols])[/font][font=couriernewpsmt]de que color son sus ojos? [/font]
[font=couriernewpsmt]cuando te explica que llegan desnudos y con los ojos[/font]
[font=couriernewpsmt]cerrados, que sabe que la oyen y agradecen que te intereses por[/font]
[font=couriernewpsmt]el color de sus ojos tú ya no dices nada a nadie. Contarlo,[/font]
[font=couriernewpsmt]contar que te la tiras, no se lo cuentas a nadie. Hubo una vez[/font]
[font=couriernewpsmt]uno que se pasó de listo, pero le dimos un repaso.[/font]
[font=couriernewpsmt]ella es simple, pero no tonta. La primera vez que te acoge[/font]
[font=couriernewpsmt]es que ha llegado un comatoso nuevo. Hoy ha llegado el 15, unas[/font]
[font=couriernewpsmt]horas antes de que empezase a llover, y el hombre duro, por[/font]
[font=couriernewpsmt]supuesto, no sabía de que color eran sus ojos. Ella habrá[/font]
[font=couriernewpsmt]hablado al comatoso mientras el se sube la cremallera, o la[/font]
[font=couriernewpsmt]bragueta. El hombre duro, habrá deseado ser su gato[/font]
[font=couriernewpsmt]después de escucharla. Como todos nosotros. Y durante un tiempo[/font]
[font=couriernewpsmt]se la tirara cada vez que coincidan sus turnos, pero poco a poco[/font]
[font=couriernewpsmt]ira espaciándolo. Al final sólo se lo pedirá cuando realmente lo[/font]
[font=couriernewpsmt]necesite. Como todos nosotros.[/font]
[font=couriernewpsmt]cuando se queda sola revisa las gráficas, pantallas,[/font]
[font=couriernewpsmt]aparatos, pero enseguida pierde interés. Ella, que nos ama con[/font]
[font=couriernewpsmt]pedirlo (prenderíamos fuego al Gregorio marañón si se llevasen[/font]
[font=couriernewpsmt]nuestra camilla de la sala privada), que todos alguna vez le[/font]
[font=couriernewpsmt]hemos traído alguna flor, que nunca le hemos preguntado nada,[/font]
[font=couriernewpsmt]ella piensa que los que quieran volver volverán y los que no se[/font]
[font=couriernewpsmt]dejaran ir, gritaran cada vez desde más lejos y su eco será tan[/font]
[font=couriernewpsmt]débil que ninguno de esos aparatos podrá ya registrarlo.[/font]
[font=couriernewpsmt]hoy ha empezado a llover en Madrid. Ella mira intrigada la[/font]
[font=couriernewpsmt]pantalla del 15 porque algo se mueve en el cerebro de ese[/font]
[font=couriernewpsmt]hombre, a intervalos. Algunas veces ocurre, pero nunca así.[/font]
[font=couriernewpsmt]normalmente pasa cuando se despiertan. No es como un árbol de[/font]
[font=couriernewpsmt]navidad que se encienda y se apague.[/font]
[font=couriernewpsmt]ella esta inquieta, se le ha ocurrido pensar que ahí fuera,[/font]
[font=couriernewpsmt]en la calle, la lluvia anda buscando a alguien.[/font].
[font=couriernewpsmt]-¿[/font][font=couriernewpsmt]llueve todavía? [/font]
[font=couriernewpsmt]-sí.[/font].
[font=couriernewpsmt]el 15 es un hombre a punto de morir que en su agonía siente[/font]
[font=couriernewpsmt]el dolor atrapado en su cuerpo.[/font].
[font=couriernewpsmt]-¿[/font][font=couriernewpsmt]cuanto lleva así? [/font]
[font=couriernewpsmt]-no sé, ahí lo pondrá, en la gráfica.[/font].
[font=couriernewpsmt]entonces ella se acerca al rostro del 15 y mirando al[/font]
[font=couriernewpsmt]hombre duro susurra: ¿de qué color son sus ojos?[/font].
[font=couriernewpsmt]-no puede oírte. -apenas si consigue decir el hombre[/font]
[font=couriernewpsmt]duro.[/font].
[font=couriernewpsmt]pero en realidad, lo que está ocurriendo es que ese dolor[/font]
[font=couriernewpsmt]hace que el 15 pierda la razón.[/font].
[font=couriernewpsmt]-estará soñando.[/font].
[font=couriernewpsmt]y en algún lugar de su cerebro comienzan a alternarse los[/font]
[font=couriernewpsmt]períodos de locura y de razón.[/font]
[font=couriernewpsmt]cuando prevalece la razón desea morir, pues es penosa la[/font]
[font=couriernewpsmt]agonía.[/font]
[font=couriernewpsmt]cuando le invade la locura, en cambio, desea vivir a toda[/font]
[font=couriernewpsmt]costa.[/font]
[font=couriernewpsmt]entonces su locura inventa un juego para burlar a la muerte[/font]
[font=couriernewpsmt]y a la razón. Quizás lo inventa, o quizás lo recuerde de cuando[/font]
[font=couriernewpsmt]estaba sano y alguien se lo hubiera contado, o lo hubiera leído.[/font]
[font=couriernewpsmt]da igual.[/font]
[font=couriernewpsmt]lo cierto es que en su locura se cuenta historias. En ellas[/font]
[font=couriernewpsmt]se cuenta a sí mismo una y otra vez. Cada relato -en el fondo[/font]
[font=couriernewpsmt]siempre el mismo- Finaliza con la muerte del personaje, que es[/font]
[font=couriernewpsmt]siempre el mismo.[/font]
[font=couriernewpsmt]la locura intenta que con su muerte en la realidad el[/font]
[font=couriernewpsmt]último cuento quede sin final, y el personaje, que es el en cada[/font]
[font=couriernewpsmt]relato, se salve de ese destino de muerte prefijado por el de[/font]
[font=couriernewpsmt]antemano.[/font]
[font=couriernewpsmt]y en su locura se cuenta una y otra vez, acercándose cada[/font]
[font=couriernewpsmt]vez más al momento de su muerte, persiguiendo, de ese modo, una[/font]
[font=couriernewpsmt]vida que resultara de su verdadera muerte.[/font]
[font=couriernewpsmt]y, en cierta manera, este juego prolonga su vida, y su[/font]
[font=couriernewpsmt]agonía.[/font].
[font=couriernewpsmt]-¿[/font][font=couriernewpsmt]cómo vas? [/font]
[font=couriernewpsmt]-bien. ¿[/font][font=couriernewpsmt]llueve? [/font]
[font=couriernewpsmt]-sí.[/font]
[font=couriernewpsmt]-¿[/font][font=couriernewpsmt]cómo va el 15? [/font]
[font=couriernewpsmt]-igual.[/font].
[font=couriernewpsmt]pero llega un momento que el dolor producido por la[/font]
[font=couriernewpsmt]enfermedad hace que en la mente del 15 razón y locura compitan.[/font]
[font=couriernewpsmt]la razón desea que todo acabe.[/font]
[font=couriernewpsmt]la locura mantiene vivo al cuerpo con su juego.[/font]
[font=couriernewpsmt]la razón es los instantes de cordura, y elabora una[/font]
[font=couriernewpsmt]estrategia.[/font]
[font=couriernewpsmt]la razón, de alguna forma, se introduce en el último[/font]
[font=couriernewpsmt]relato. Y va dando pistas al personaje.[/font]
[font=couriernewpsmt]llega un momento que ese personaje sabrá que es tal, y que[/font]
[font=couriernewpsmt]el final de su relato será su muerte. Comprende entonces que[/font]
[font=couriernewpsmt]sólo la muerte del narrador salvará su vida.[/font]
[font=couriernewpsmt]la razón pretende con ello que en la locura el personaje[/font]
[font=couriernewpsmt]mate al narrador.[/font]
[font=couriernewpsmt]y el personaje mata al narrador.[/font].
[font=couriernewpsmt]-mira.[/font]
[font=couriernewpsmt]-vaya, se acabó. Avisa a los de administración. Yo llamo al[/font]
[font=couriernewpsmt]médico de guardia.[/font].
mesh - 03/10/2010 15:01
Fuí hacia su casa, pero la policía llegó primero. Posdata: micro, Pit, micro.
carleptos - 03/10/2010 16:26
Que agradable sorpresa, Pit, puede que sean pocos los pacientes que lleguen a leer el mensaje hasta el final, pero como yo no me arredro ante los textos largos, conozco el desenlace, y no voy a desvelarlo, sí, lo he leído entero, todo perfecto Pit, tiene un tono que casi alcanza un nivel profesional, que culminaría a poco que llegaras a cobrar por su publicación.

En el fondo, me queda un resquicio de duda en si el texto es de tu autoría, o es un vacile y más adelante nos reveles que se lo has pedido prestado a góngora, (escritor al que admiro, pese a no haber tenido la suerte de haber leído ninguno de sus libros), lo que me hace sospechar es el tono cultureta que lo impregna, si deseas publicarlo impreso, conozco a un buen diseñador gráfico, aunque está empezando, que podría prepararte la portada. Gracias por el esfuerzo, te ha salido una larga trenza, sin huevos, aunque quedó patente tu exacerbada virilidad.

Le envío un abrazo de gitano, si no lo consume inmediatamente, consérvelo en un sitio fresquito.
Pit [reloaded] - 03/10/2010 16:38
Durante algunos años fui guionista, Carleptos y a ratos escribía cuentos sucios y lluviosos pero lo dejé por el 3d porque, como dijo mamet, es una profesión de esclavas sólo he vuelto al tajo para escribir con Mars el guión de DC.

No sé ahora me dedico al 3d y sólo, sólo muy de vez en cuando acentúo de las mayúsculas paso.
Pit [reloaded] - 03/10/2010 16:40

Fuí hacia su casa, pero la policía llegó primero. Posdata: micro, Pit, micro.

Éste sí es un profesional.
carleptos - 03/10/2010 17:13

De las mayúsculas paso.

Entonces vuelvo a albergar dudas de que sea tuyo el microrrelato. Y en tu nick te sobra la, (sin mosca).
Pit [reloaded] - 03/10/2010 18:23
Me llena de orgullo que dudes de mi autoría.
El Fiti - 04/10/2010 09:32

(Escritor al que admiro, pese a no haber tenido la suerte de haber leído ninguno de sus libros).

Como la Mazagatos con vargas llosa.
carleptos - 04/10/2010 15:46

Como la Mazagatos con vargas llosa.

Lo mismo, solo que yo soy más hombre que éllos.
Vicent - 04/10/2010 18:40
Pola la escena de la niña que se avergüenza porque no te sabes agachar es fantástica. No se te ocurra aprender 3d, no sea que te vayas a estropear.

Pit tu relato me ha recordado a los escritos que han salido de Marilyn, sobre todo a éste (parece ser que, era mucho más lista y culta de lo que creíamos).

Socorro.

Socorro.

Siento que la vida se me acerca.

Cuando lo único que quiero.

Es morir.
Pit [reloaded] - 04/10/2010 19:13

Pit tu relato me ha recordado.

Son de hace mucho, una serie de cuentos que escribí sobre Madrid, elegía un lugar o una calle aleatoria, siempre en un día de lluvia y escribía lo que me sugería, ése que he subido era sobre el hospital Gregorio marañón, estuve en la sala de espera por algo, y salió eso, nada más, sin demasiadas pretensiones literarias me alegra que lo hayas leído, ya debéis ser casi 10 personas que lo han hecho, y ya tiene 10 o 12 años ese cuento.
Vicent - 04/10/2010 20:27
No me entiendas mal, sólo quise decir que una cosa me llevó a la otra, no dudo de tu autoría. Aparte de que lo leí ayer en el país semanal y el libro creo que no ha salido, así que, no hay caso.
pola - 04/10/2010 23:49
Pit, me gustó mucho la estructura. Dos historias, aparentemente inconexas. Que convergen en el mismo punto. Razón o locura?
pola - 04/10/2010 23:55

No se te ocurra aprender 3d, no sea que te vayas a estropear.

Lo dices por lo que le ha estropeado a Pit el 3d?
Ese no es un ejemplo valido.

Es que está quemaillo.
Pit [reloaded] - 05/10/2010 02:26

Pit, me gustó mucho la estructura, dos historias, aparentemente inconexas, que convergen en el mismo punto, razón o locura?

Gracias Pola ese cuento es de cuando escribía escribía continuamente pero un día dejé de escribir, sin más, y ya está mejor para todos.
pola - 05/10/2010 03:01

Pero un día dejé de escribir, sin más, y ya está. Mejor para todos.

No lo creo.
Pit [reloaded] - 05/10/2010 03:33
Que sí, que sí dejé de sentir la necesidad disfruté mucho escribiendo el guión de DC con Mars pero fue acabarlo y no he vuelto.
Vicent - 05/10/2010 08:36
Pola yo no había mencionado a nadie en concreto, como es que has pensado en pitú. No se os ha ocurrido nunca participar en los concursos de microrelatos?
Miguelit0 - 05/10/2010 15:07
De microrelatos el amigo montero glez propone esta semana el fuego. enlace.

Igual os apetece participar.
Pit [reloaded] - 06/10/2010 12:02
Este es para ti Miguel, es de cuando los tiempos salvajes de la movida, los demás que no lo lean, es bastante malo y además no merece la pena.

Ciudad universitaria.

Como una babosa ciega tantea lenta y minuciosamente toda la cavidad bucal. Se encoge vadeando agónicos charcos de saliva hasta que consigue incorporarse y comienza a lamer, metódica, el envés de la mejilla. Sólo cuando la lengua, en una contorsión, acaricia la base del paladar, tiene su cerebro algo concreto donde agarrarse e iniciar sus deducciones: una arcada salvaje casi le desintegra el estómago.

Después unos instantes llenos de cristales. No queda de ellos sino ese sabor rechinando impertinente. Un momento y ya puede asegurar que el amargo está en compañía del tabaco y el café empantanado juntos su inteligencia. Luego un atrapar sensaciones y ordenar imágenes: cigarrillo, café, cigarrillo, cigarrillo, cigarrillo, café y diez mil millones de ruidos.

Todos diferentes y afilados.

Hola, ¿Qué haces?

-¿puedo sentarme?

-¿Qué haces?
-Me iba.

Son casi las diez.
-¿Qué pasa?
-El café, se ha enfriado.

Tienes mala cara.
-¿sí?
-Estas de mala leche.

No.

Estas de buenas, ¿no?

-Déjalo. Mira ahí vienen.

Qué bien.

No seas borde, anda.
-¿Qué hay?
-Hola. -¿Qué hacéis? ¿cómo lleváis el trabajo? Es mañana, ¿no?
-¿tú cómo vas?

-Déjale.
-¿subís a clase?
-Luego. Vamos a la barra, ¿queréis algo? ¿quieres un café.

Tú?
Se levanta de la mesa sin verlos y puede verse en pie cargando con tres miradas que se le han subido encima. Y la enorme universitaria es una urna fría de cristal abarrotada de cabezas y sus conversaciones llenas de un montón de palabras iguales que se dan con las paredes sonando como tablas que el siente devueltas y crecidas y un mareo le vence suavemente hacia delante poniéndole en movimiento. Busca dónde agarrarse y sus ojos tropiezan con un cartel espantoso colgado del trozo de pared donde esos imbéciles cuelgan su última estupidez digna de ser contemplada comentada elogiada. Sujeta su mirada, coge los papeles, el abrigo y se encamina hacia allí sin despedirse, sin oír los aplausos del escándalo que ha esas horas colma el lugar.

Anda rígido, concentrado en que no está en la cafetería y no se cruza con nadie y ese espabilados no le ha saludado, no está ya en el pasillo no se cruza con una escayola de múltiples y variados músculos, no se deja arrastrar por el guiño de la puerta de los lavabos, no olvidó nada cuando llega a los lavabos, no desanda el camino sin cruzarse con nadie conocido no tiene que entrar de nuevo en la cafetería. Y no pide nada en la barra, y mientras espera nadie le pregunta que le pasa justo cuando roba una cucharilla. Y tampoco la mirada de sospecha de un camarero joven cuando le alarga la rodaja de limón.

Se deja ir hasta los lavabos como si una de rampa se tratase. Entra en un retrete y se deja sostener por una de las paredes de un habitáculo que se lanza sobre él, que cierra los ojos. Y luego los abre y un mareo desenfoca su vista y la dispara en el azul de los azulejos sacándole de allí, regalando un instante limpio. Pero enseguida pasa y su mirada vuelve a el deteniéndose en las líneas que delimitan los azulejos convirtiéndose en una jaula de alambre. Cuando cierra los ojos un ruido le dice que alguien caga en el retrete contiguo. Se asusta y busca la jeringuilla hasta que da con ella en el último bolsillo. Saca también la rodaja de limón y su cartera, y de ella el carné de identidad y la papelina que iba a ser para el la tarde de ese día, pero el no puede llegar a la tarde de ese día. Deja todo sobre la taza y revisa el cuadro.

Toma el carné y lo limpia con un poco de saliva y lengua y una arcada. Destripa la papelina y luego lo mira todo calibrando.

Vierte unas gotas de limón y su olor ácido y otra arcada penosa de estómago vacío, como encogido temblando sobre sí mismo.

Remueve despacio y olvidó algo. Tiene que salir. Pega su oreja a la puerta y escucha: no hay nadie aparte del que caga aparatosamente en el retrete contiguo. Llena la jeringuilla en un grifo y entra. Mezcla el agua con la heroína y tiene que ponerse el limón entre los dientes porque el de al lado esta descargando. Los azulejos le miran curiosos y excitados cuando la aguja besa su sangre y las yemas de sus dedos presionan el émbolo despacio aupando.

Una vez, dos.

Como una corriente, de arena, se retuerce abrazándose a su sangre y trepa. Tres. Sube lamiendo las paredes, acariciando el rostro de sus venas. Cuatro. Y ya se está preguntando otra vez (cinco) si sabría contar un estremecimiento de la sangre, si daría con palabras para describir a la nada envolviendo a su cerebro.
* * *.

El aire fresco del exterior nunca se entera de nada, y el agradece las gotas de lluvia. Lentamente echa a andar por el camino que deja la universitaria y trepa hacia Moncloa.
Vicent - 06/10/2010 15:24
Con el permiso de Neruda, podrías comprimir tus microrelatos con zoom, en un solo verso: Confieso que he vivido.
pola - 07/10/2010 00:21

De microrelatos el amigo montero glez propone esta semana el fuego. enlace.

Igual os apetece participar.

Gracias, Miguel.

Cuenta cientocuarenta es muy divertido.
140 caracteres, incluyendo espacios y signos.

Es un reto.

Envié un relato.

A ver, a ver, que emoción, he sido nominada.

Me decanté por el fuego del amor:
La boca mojada.

Suave como la seda.

Mi mano sibilina tantea.

Busca, explora.

Pezones como botones.

Y nalgas como melocotones.

Como creí que no resultaron apetitosos los melocotones.

Escribí otro, pero con el fuego del odio, una historia completa.

Pero me falta el punto final.
141 con el punto.
¿Dónde está la mercancía?
Escudriñó sus ojos de ratón.

Y relumbró el brillo de la traición.

Un disparo.

En un instante seco ese brillo se apagó.
Pit [reloaded] - 07/10/2010 14:42
Interesante, Pola a mí no me gusta competir escribiendo o escribir para competir (eso parece un concurso) pero no te voy a dejar sola y en cuanto tenga un rato intentaré un 140 caracteres con el fuego como tema, o con los percebes como tema, pero de 140 caracteres.
(Igual tardo meses en escribirlo, pero lo haré).
pola - 07/10/2010 21:58
No lo hago para medirme con los demás. Lo hago para medirme a mí misma. Soy capaz de transmitir aquello que quiero decir?
Las interpretaciones son tan dispares, como personas hay.

Y, a veces, es uno mismo el que no sabe expresarse adecuadamente.

Este concurso es, justamente, contar una historia en 140 caracteres.

Como un juego.

Hay microrrelatos muy buenos.

Muchos que me gustan más que los míos.

De todos los estilos.

Y muchas maneras de contar las mismas cosas.

El plazo para el fuego acaba hoy.

La semana que viene, otro tema.
Pit [reloaded] - 08/10/2010 13:04
Otro tema estupendo, igual me ánimo.
carleptos - 08/10/2010 16:08
No te animes Pit, los descreídos debemos mantenernos al margen de esas batallas florales, tenemos demasiada testosterona para que quepa en un número establecido de caracteres, o que se nos imponga un tema solo porque éllos lo digan, lo del face book, de momento no me mueve la pata y me muestro escéptico, resiste Pit. Recuerda el lema que venía impreso en las etiquetas del vino quinado sansón:
Tenemos a gala no presentarnos a concurso alguno.

Versos.
pola - 09/10/2010 00:39
Es un ejercicio de resumir. La esencia, sin adornos superfluos. Inténtalo, Carl, es divertido. Y no se pierde la hombría por eso.

Suelen ser interesantes los hombres de pocas palabras.

Mira Clint Eastwood.
carleptos - 11/10/2010 17:29
Rondaría mis 18 años de edad, cuando vino el famoso batería art blakey a tocar a un polideportivo de mi ciudad, algunos de mis amigos, conocedores de la importancia del hecho, se decidieron a asistir al concierto, y yo me dejé convencer al momento, de lo ilusionados que les veía, llegamos pronto y nos sentamos en las gradas, en un lateral, a media altura, habían colocado también sillas plegables abajo en la cancha de baloncesto, y pasados unos minutos, se hicieron apetecibles para una gran parte del público.

Un montón de gente, accedía a la cancha de una manera normal, pero al ir avanzando, empezó a cuajar la idea de conseguir un punto de vista lo más cerca posible del escenario. Cualquier tonto puede llegar a discernir la conveniencia de la cercanía con el artista, tal cómo se mueve un banco de sardinas de una forma contagiosa, empezó a evolucionar la masa, una gradual aceleración, y en cuestión de unos pocos segundos todos sabían perfectamente a que se jugaba y que el mejor premio era para el más rápido, yo, como siempre, Presto a sacar el mayor rendimiento al abono de mi localidad, caí en la cuenta de que el espectáculo ya había comenzado.

Soy poco egoísta, y mi deseo era que la mayor parte de los asistentes fueran conscientes de esa maravilla de coreografía improvisada que pasaba fugazmente ante sus ojos, el problema era como comunicarlo de una forma instantánea, y económica, por unas décimas de segundo pensé en gritarlo, ¿pero como lo explico? ¿me escucharían todos, o solos cercanos?
No tenía tiempo para ir hasta la cabina de megafonía, y sus operarios me opondrían resistencia.

Empecé a aplaudir convicción y con mi crstalina técnica superior de la palma fina;solo con tres dedos, pero haciendo un perfecto vacío. Esta técnica pude aprenderla hacía un par de años, de manos de una auténtica gitana descalza, los que ocupaban las gradas, entendieron el mensaje, y en plena Carrera, los bailarines recibieron un espontaneo y convencido aplauso de todo el público.

El espectáculo entero resultó estupendo, y un colega que empezaba a tocar la batería se llevó a casa una baqueta firmada a mano por el propio art blakey.
¿Qué mal puede haber en ello?

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