Carta desde helsinki

town - 09/01/2009 18:58
Es viejo, pero en estos días de nieve viene que ni al pelo.
10 de octubre. Hola. ¿cómo va todo por ahí? Yo fenomenal. Hace un par de días que llegué a Helsinki. Tendríais que estar aquí, esto es una pasada. Bajé del avión y estaba nevando. La nieve es tan bonita. Parece algodón blanco. Esto está precioso, todo nevado. Eso sí, aquí hace bastante frío, pero me he comprado un abrigo fenomenal. Es tan calentito.

Ya estoy instalado en casa de Fruder. ¿sabéis lo que me pasó? De camino aquí apareció por la carretera un reno. Qué cosa más bonita. En mi vida he visto animal más majestuoso. Parecía sacado de un cuento. Al llegar aquí resbalé con el hielo bajando la maleta del taxi. Vaya está todo helado, es tan divertido.

Decía que estoy en casa de Fruder. Me ha dejado un coche para que vaya todos los días a la universidad, ¿no es fantástico? Ayer por la mañana, cuando fui a sacar el coche del garaje, me encontré con que había nevado por la noche, y tuve que quitar el montón de nieve con una pala. Era tan auténtico. Me sentía doctor en Alaska.

Esto es fenomenal, me encantaría que estuvieseis aquí. Os envío una postal para que podáis admirar el paisaje, que parece salido de un cuento de Dickens. Creo que me he reconciliado con el mundo. Besos.

Volveré a escribir.
20 de marzo.

Esto es una. Estoy hasta los cojones de este sitio. Esto es como el infierno, pero con el aire acondicionado a toda hostia. ¿quién me mandaría meterme aquí? Te lo dije, mama. Aunque os parezca mentira, aquí el termómetro no sube de cero. ¿en qué cabeza cabe? Por cierto, ¿Qué tal las fallas? bien ¿no? Tíos. Aquí no hace más que caer nieve todo el día. ¿Qué digo nieve, blanca, porque esto es blanca.

Esta mañana, después de media hora de intentar arrancar el jodido coche (se había helado hasta la dirección), abro la puerta y ¿Qué me encuentro? Pues lo de todos los mismo días: una tonelada de blanca. El médico me ha dicho que me deje de jugar con la pala, que cómo se me vuelva a enganchar la espalda me voy a quedar paralítico. Desde que hace un mes pequé un resbalón en el hielo (transparente) y me saqué una vértebra del sitio, lo estoy pasando fatal.

Luego, de camino a la universidad, he atropellado un reno. El cabrón se ha cruzado sin avisar. El reno, en mi vida he visto animal más hijo de puta. Y encima, que te crees tú que me lo he cargado. El cabrón ha salido por patas mientras yo me quedaba en mitad de la nada con el radiador reventado. Los veinte kilómetros andando por la nieve me han dejado bien jodido. Los mocos se confunden con las lágrimas que ruedan por mis mejillas mientras os escribo estas líneas. No sabéis las ganas que tengo de volver. Estoy hasta los cojones de este lugar. Tengo ganas de llegar a casa y quitarme la de abrigo que llevo encima desde octubre y que ya empieza a apestar. Un abrazo a todos. Os quiero.

Posdata: estoy pensando en suicidarme.
Hyda - 09/01/2009 19:26
Borrar.
rappaniu - 09/01/2009 19:34
Vaya, seguro que era un reno, y no un alce? No cojeaba? Lo dejaste ir herido?
anatole - 09/01/2009 20:09
Hala. Cuánto tiempo.
acortes - 09/01/2009 22:30
Ya lo había leído, pero ha vuelto hacerme reír.
Unaided - 09/01/2009 22:33
Qué envidia me das condenado. Yo también quiero :__ pero no en Helsinki, sino en una casa por ahí en una montaña de Finlandia.
Ballo - 10/01/2009 02:43
Pero la carta no era de un uruguayo en Toronto?
Epar - 10/01/2009 09:47
Muy bueno.
SHAZAM - 10/01/2009 09:55
Me ha recordado a goma espuma con la carta del niño dedicada a papa Noel, todo un clásico.
Klópes - 10/01/2009 10:23

Me ha recordado a goma espuma con la carta del niño dedicada a papa Noel, todo un clásico.

Es verdad. Este año no se ha publicado en el foro, se están perdiendo las costumbres.
town - 10/01/2009 10:24
La carta me llego hace unos 8 años por mail masivos de esos. Y a estas alturas me ha vuelto a llegar, no sé si es de un uruguayo o de un murciano, pero vamos esta graciosa.
Hyda - 10/01/2009 10:58
Yo tengo algunos guardados. Hubo uno de un juicio con un albañil que me hizo partirme de risa. A ver si luego los busco.

Lo encontré.

Explicación de un albañil gallego a la compañía aseguradora que no comprendía, debido a la naturaleza de las lesiones, ¿cómo podía haber ocurrido el accidente. Este es un caso verídico cuya transcripción fue obtenida de una copia de archivo de la aseguradora. El caso fue juzgado por el tribunal de primera instancia de Pontevedra (España):
Excelentísimos señores:
En respuesta a su pedido de información adicional a lo declarado en el ítem número 1, sobre mi participación en los acontecimientos, en el que mencioné tratando de ejecutar la tarea y sin ayuda, como la causa de mi accidente. Me piden en su carta que de una declaración más detallada, por lo que espero que lo que sigue aclare de una vez por todas sus dudas.

Soy albañil desde hace 10 años. El día del accidente estaba trabajando sin ayuda, colocando los ladrillos de una pared del sexto piso de un edificio en construcción en esta ciudad. Finalizadas mis tareas, verifiqué que habían sobrado aproximadamente 250 kilos de ladrillos. En vez de cargarlos hasta la planta baja a mano, decidí colocarlos en un barril y bajarlos con la ayuda de una roldana que felizmente se hallaba fijada en una viga en el techo del sexto piso.

Bajé hasta la planta baja, até el barril con una soga y, con la ayuda de la roldana, lo levanté hasta el sexto piso, atando el extremo de la soga en una columna de la planta baja. Luego subí y cargue los ladrillos en el barril. Volví a la planta baja, desaté la soga y la agarré con fuerza de modo que los 250 kilos de ladrillos bajasen suavemente (debo indicar que en el ítem número 1 de mi declaración a la policía e indicado que mi peso corporal es de 80 kilos). Sorprendentemente, mis pies se separaron del suelo y comencé a ascender rápidamente, arrastrado por la soga. Debido al susto, perdí mi presencia de espíritu e irreflexivamente me aferré aún más a la soga, mientras ascendía a gran velocidad.

En las proximidades del tercer piso me encontré con el barril que bajaba a una velocidad aproximadamente similar a la de mi subida, y me fue imposible evitar el choque. Creo que allí se produjo la fractura de cráneo.

Continué subiendo hasta que mis dedos se engancharon dentro de la roldana, lo que provocó la detención de mi subida y también las quebraduras múltiples de los dedos y la muñeca. A esta altura (de los acontecimientos), ya había recuperado mi presencia de espíritu y, pese a los dolores, continué aferrado a la soga. Fue en ese instante que el barril chocó contra el piso, su fondo se partió, y todos los ladrillos se desparramaron.

Sin ladrillos, el barril pesaba aproximadamente 25 kilos. Debido a un principio simple, comencé a descender rápidamente hacia la planta baja. Aproximadamente al pasar por el tercer piso me encontré con barril vacío que subía. En el choque que sobrevino estoy seguro se produjeron las fracturas de los tobillos y la nariz. Este choque felizmente disminuyó la velocidad de mi caída, de manera que, cuando aterricé sobre la montaña de ladrillos solo me quebré tres vértebras.

Lamento sin embargo, informar que, cuando me encontraba caído encima de los ladrillos, con dolores insoportables, sin poder moverme y viendo encima de mí el barril, perdí nuevamente mi presencia de espíritu y solté la soga. Debido a que el barril pesaba más que la soga, descendió rápidamente y cayó sobre mis piernas, quebrándose las dos tibias.

Esperando haber aclarado definitivamente las causas y desarrollo de los acontecimientos, me despido atentamente.

El accidentado.
anatole - 10/01/2009 13:10
El caso del albañil se puso a prueba en el programa cazadores de mitos, y resultó que sí podría haber ocurrido.
[video]http://www.youtube.com/watch?v=ry0prezc-bu[/video]